Pansy se puso el vestido. Era un vestido en seda verde que la envolvía con delicadeza y no podía dejar de maravillarse de la suavidad y sutileza de la tela, era como si no llevase nada, ideal para un día de verano. Se miró una última vez en el espejo. El pelo negro y brillante, una ligera sombra de ojos verde y los labios rojos. Perfecta para un día perfecto, pensó. A Pansy le gustaban aquellas reuniones sociales en las que solo había lo mejor de los mejor. Perfecta, Pansy tenía una vida perfecta. O, al menos, eso era lo que se repetía una y otra vez.
Bajó las escaleras despacio, deslizando la mano por la barandilla de las escaleras en un gesto elegante y estudiado para causar el máximo efecto. A Pansy le encantaba dejarse admirar.
Esta vez el objeto de su puesta en escena era Draco Malfoy. El joven delgado y rubio la estaba esperando recostado en el sillón con sus pies apoyados sobre la mesita de mármol. Tenía una copa de vino en la mano pese a ser aún temprano. Pansy se detuvo a mitad de las escaleras para asegurarse de que le prestaba atención mientras bajaba, no tenía sentido ponerse aquellos tacones de aguja si nadie lo notaba y sabía que, desde el sillón, había una vista perfecta de sus piernas. Cuando llegó hasta abajo aceptó graciosamente el cumplido de Draco.
- ¿Esto? - dijo señalando el vestido de seda - Es solo un trapo viejo.
Se colgó del brazo de Draco con una actitud entre mimosa y coqueta. Sus labios apenas rozaron los de Draco cuando comenzó a guiarlo hacia la puerta.
- ¿Nos vamos ya?
Draco no se movió y la miró de arriba a abajo, el pelo rubio le caía sobre los ojos y su expresión de perpetuo desdén se había borrado por un segundo para ser sustituida por una sonrisa depredadora mientras rodeaba a Pansy con sus brazos. sus manos descendieron hasta su trasero. Pansy tomó a Draco de las manos y se desembarazó de su abrazo. Luego hizo un mohín de decepción.
- Dijiste que iríamos. Además - Pansy pareció animarse repentinamente - será divertido escandalizarles.
Pansy esbozó una sonrisa pícara. Draco era el chico más atractivo de la escuela y la mayoría de las chicas le deseaban. Le encantaba sentir las miradas de envidia de las chicas cuando la veían con Draco. Pansy mordisqueó el labio inferior de Draco.
- Vamos, lo pasaremos bien - susurró.
Pero una vez allí se sintió decepcionada sin saber porqué. Draco estaba jugando al quiditch con sus amigotes. La zorra de Krum y la cínica de Lloyd habían ido detrás para babear tras los chicos, pero Pansy estaba por encima de esas cosas.
Terminó la copa de champagne y la arrojó sobre el césped antes de adentrarse en el jardín de rosas que había junto a la mansión de campo. Dio un par de vueltas antes de decidir que se aburría y que los tacones la estaban matando. Además, vista una rosa vistas todas.
Estaba a punto de resignarse a ver el quiditch cuando vio a la prima de Draco, Drew Blacksmith, escabullirse por la parte trasera de la casa. Pansy la miró intrigada, había visto gente que intentaba colarse en aquellas fiestas, normalmente perdedores que no aceptaban no estar a la altura, pero era la primera vez que veía alguien intentar escaparse.
Pansy se quitó los tacones, en parte para hacer menos ruido y en parte para dejar que sus pies descansasen un poco. Se ocultó tras un gran rosal y esperó a que Blacksmith pasase de largo. Cuando terminó de atravesar los jardines la siguió descalza. Un poco más allá de los rosales había un sendero que se adentraba en uno de esos laberintos de maleza y seto recortado con escondites para las parejas. Pansy conocía muy bien alguno de aquellos escondites, ya había estado antes con Draco. Sonrió, parecía que la mosquita muerta no era tan inocente. ¿Con quién habría quedado?
Blacksmith parecía saber a dónde iba y, ya dentro del laberinto, aceleró el paso. Pansy también acelero. Por un instante pensó que la había perdido. Entonces, al final de un pasadizo vegetal vio el cabello cobrizo de Blacksmith desaparecer tras un seto recortado con la forma de un caballo de ajedrez. Pansy corrió hasta allí y, nada más girar, se encontró con que el camino terminaba abruptamente en un arco de espinos que daba a un pequeño recodo con una fuente en el centro y un banco de piedra al fondo.
Blacksmith estaba sentada en el banco con un libro en el regazo. Típico ravenclaw, pensó Pansy frustrada. Se recompuso y caminó hasta la fuente. Se sentó al borde y metió los pies en el agua. Suspiró de satisfacción mientras estudiaba a Drew. Su cabello cobrizo le caía en tirabuzones sobre la espalda y sus rasgos delicados le recordaban remotamente a los de la madre de Draco. Pansy pensó que si se arreglase podría haberse considerado hermosa pero, por algún motivo que ella jamás entendería, insistía en vestir túnicas anchas y nada favorecedoras. Estaba claro que no sabía sacarse partido.
- Parece que te han dejado plantada – comentó casualmente.
Pansy estiró las piernas con los pies aún dentro de la fuente pero no apartó la mirada de Drew. La otra chica permaneció en silencio por un momento antes de responder. A Pansy le pareció que tenía una expresión calculadora, como si intentase decidir qué estrategia seguir.
- Quería estar sola – Dijo al fin mostrando su libro y tono cortante.
Era una respuesta creíble considerando como vestía, que era ravenclaw y todo eso, pero había algo que no terminaba de convencerla. Puede que fuese por el tiempo que había tardado en contestarla o puede que fuese por la manera en que la miraba ahora en lugar de continuar con su lectura pero Pansy no terminó de creerla.
- Vamos, vamos, si me dices quién es te ayudaré a vengarte – ofreció en tono amistoso.
Tenía curiosidad por saber qué hacía allí la chica. Eso y que cualquier cosa resultaba más entretenida que juntarse con Krum y Lloyd para ver el quiditch. Drew entrecerró los ojos y colocó un marca paginas en el libro.
- Creo que vi a Draco jugando al quiditch al otro lado de la casa. Dbe estar buscándote. – Respondió en un tono tan casual como el que ella había usado antes.
Tuvo que reconocer que la había subestimado, no solo acababa de recordarle que a ella también la habían dejado plantada y sugerirle que se marchase, sino que seguía sin revelar nada. Pansy sonrió, le encantaban los desafíos y no pensaba darse por vencida. Hizo un mohín y se levantó para ir a sentarse en el banco junto a ella.
- Parece que nos han dejado solas – dijo mientras apartaba un mechón de pelo de la cara de Drew con un dedo.
Estaba muy cerca, con su rodilla rozando la de ella. Drew se giró para mirarla y levantó una ceja. Pansy pensó que tenía los ojos bonitos y que le gustaba su perfume, estaba segura de que era caro. De pronto sentía cierta… curiosidad.
- ¿Qué podríamos hacer para entretenernos? – ronroneó.
Los ojos de Drew se abrieron por la sorpresa, aunque consiguió mantener algo de compostura. Pansy soltó una risita y agitó su cabellera oscura acercándose más. Drew miró hacia el arco de espinos, como si temiese que pudiese llegar alguien en cualquier momento. Luego cerró el libro.
- Creo que deberíamos volver, deben estar a punto de servir la comida y nos estarán buscando… - comenzó a decir.
- ¿Y quién va a buscarnos? – la cortó mientras ponía la manos sobre su rodilla.
Ella pareció dudar como si no estuviese segura de las intenciones de Pansy. Abrió la boca como si fuese a decir algo pero un segundo después volvió a cerrarla y se levantó.
- El… el secretario de mi padre debe estar buscándome.
Pansy la miró con incredulidad y ella carraspeó un poco.
- Mi padre es muy controlador – aclaró. A Pansy le sonó raro – Y Draco es posesivo – insistió.
Pansy se puso de pié con las manos en las caderas e hizo un gesto desdeñoso.
- ¿Draco? ¡Ja! Si se cree que puede tontear con Krum y que yo me quede quieta esta muy equivocado.
Drew se rió un poco pero no dijo nada, sino que se fue por el arco de espino y desapareció tras el seto con forma de caballo de ajedrez. Pansy se agachó a recoger sus sandalias. Luego limpió sus pies en la fuente y se calzó de nuevo.
Drew se había adelantado bastante. Pansy volvió a verla entre los rosales hablando con un hombre alto y moreno de unos treinta y tantos. No tuvo ocasión de acercase a escuchar porque se separaron poco después y cada uno se fue en una dirección distinta. Iba a seguir a Drew hasta la casa cuando escuchó la voz irritada de Draco a su espalda.
- ¿Dónde te habías metido?
Pansy se giró con una de sus características sonrisas y se lo encontró con la zorra de Krum, vestida de rosa pastel dos tallas más pequeño de lo necesario y colgada de su brazo mientras le reía las gracias. Consiguió mantener su sonrisa mediante pura voluntad y se acercó a ellos.
- Solo estaba paseando. Te eché de menos – dijo jugueteando con su pelo y adoptando una pose sugerente.
Draco sonrió con sus ojos fijos en ella, parecía haberse olvidado de Krum, aunque ella no parecía querer aceptarlo y seguía sujeta al brazo de Draco mientras le lanzaba miradas de odio.
- Ganamos el partido. – comentó Draco.
- Por supuesto, querido – Pansy se acercó a Draco y sujetó su cara para darle un beso lento y apasionado, era una forma de recordarle a Krum que estaba de más.
Draco parecía disfrutar de la competencia entre ellas dos y le ofreció su otro brazo pero no mandó a Krum a paseo. A diferencia de Krum, Pansy no se colgó del brazo de Draco, sino que se colocó a su lado apoyando solo su mano.
- Ya deben de haber servido la comida, deberíamos ir a coger sitio o puede que tengamos que sentarnos junto a algún indeseable – sus ojos se clavaron en Krum.
Draco se rió y Krum se removió inquieta, no estaba en su ambiente y lo sabía. Pansy sonrió triunfante mientras saludaba con una mano a Zabini, Nott y Swann. Luego miró maliciosamente a la perdedora de Krum.
- ¡Oh! No los conoces ¿Verdad? – comentó como si acabase de darse cuenta- Bueno, estoy segura de que encontrarás alguien con quien sentarte. Tal vez con la prima de Draco, aunque no, ella esta sola por voluntad propia no como tu…
Draco volvió a reírse y Pansy sonrió triunfante mientras iban a sentarse a una de las mesas que había junto a la piscina. Krum les siguió algo más rigida murmurando un intento de réplica que ella ignoró. No importaba cuanto se esforzase, aquella advenediza nunca sería más que una nueva rica carente de clase y la falta de dignidad con la que intentaba suplirla solo le serviría para que los chicos la usasen. Si, Pansy sabía que a Draco le apetecía echarle un revolcón pero también sabía que, a la larga, acabaría por aburrirse de Krum como había pasado con las otras y, entonces, volvería con ella. Lo que le molestaba no era que Draco se divirtiese un poco, ella también se divertía con otros cuando le convenía, lo que le molestaba era que lo hiciera en público.
Pansy cruzó sus largas piernas de forma sexy, su vestido de seda y sus tacones atraían todas las miradas, incluso aunque Krum intentase competir dejando que su falda se subiese. Seguro que no lleva bragas, pensó con desprecio. Cogió su copa y la alargó para que le sirviesen algo de vino. Krum extendió también su copa y la sonrió con cinismo mientras hablaba de banalidades que a Pansy no le interesaban en absoluto. Lo dejó estar hasta que Krum olvidó con quien trataba e intentó insultarla.
- Deberías moderarte con la comida, estas cogiendo peso, Pansy querida
Pansy se inclinó hacia delante ofreciendo una buena vista de su escote a Draco.
- Sólo en los sitios correctos, ¿No te parece cielo?
Pansy se pasó la lengua por los labios y sonrió insinuante. Draco le devolvió la sonrisa y la rodeó con sus brazos para besarla. Le dejó que disfrutase un poco antes de tirar la copa de vino sobre Krum como si fuese un accidente.
- ¡Será zorra! – chilló Krum.
La gente de las otras mesas se volvió a mirarla y a Pansy le pareció que incluso Drew la miraba con la compasión que se reserva para los retrasados. Pansy se llevo la mano a la boca como si estuviese arrepentida.
- ¡Oh! Lo siento querida, ha sido un accidente. Y es vino tinto, ¡que lástima! Aunque la verdad es que el vestido que llevas es algo viejo y se te esta quedando pequeño. Creo que deberías tirarlo y comprarte nuevos.
Escuchó varias risitas disimuladas por los alrededores que se callaron cuando Krum se volvió furiosa a mirarles. Krum se levantó para ir al baño a limpiarse bajo la mirada triunfante de Pansy.
Sin Krum el resto de la comida transcurrió como estaba previsto, pero por la tarde Draco volvió a desaparecer, probablemente para hacerle a Krum las cosas que Pansy no le dejaba. Con un poco de suerte la dejará preñada, pensó. Aunque no, era probable que solo la sodomizase. La idea le hizo sonreír con malicia, pero no pasó mucho tiempo antes de que volviese a sentirse aburrida.
Paseó junto al borde de la piscina con una copa de vino en la mano e ignorando las miradas lujuriosas de los chicos y envidiosas de las chicas. Conocía a la mayoría, pero ninguno le parecía lo suficiente interesante como para molestarse en dirigirle la palabra. E incluso aunque parte de ella pensase que debía equilibrar la balanza y buscarse un entretenimiento para pasar la tarde, a diferencia de Krum ella si tenía estándares.
Entonces la vio otra vez. Drew estaba apartada sentada a la sombra junto a la piscina y aún con aquella túnica larga nada apropiada. Poco a poco se fue formando una nueva sonrisa en la boca de Pansy, acababa de encontrar el modo de pasar la tarde.
Se acercó tranquilamente hasta dónde estaba Drew leyendo y cuando llegó hasta ella fingió tropezarse para derramar algo del vino en su túnica, quería ver lo que había debajo. La primera reacción de Drew fue apartar el libro y luego mirarla. La chica levantó una ceja.
- Debe ser un vino muy bueno –comentó intencionadamente – Ahora, si me disculpas, creo que tendré que cambiarme.
Pansy sonrió pese a la clara insinuación de que estaba borracha, las dos sabían que había sido intencionado, pero a diferencia de Kira Drew había escogido no montar una escena. Además, su plan iba según lo previsto.
- Puedo dejarte algo, tengo ropa arriba, en mi habitación. Draco y yo venimos aquí a menudo.
Drew estudió a Pansy durante unos segundos. Su expresión volvía a ser calculadora. Finalmente se levantó para ponerse a su altura y sonrió sin dejar de mirarla. Era una sonrisa amplia y, por un instante, le recordó a la de Draco.
- Es realmente amable de tu parte ofrecerte, aunque no es realmente necesario.
Pansy se acercó más a ella hasta que quedaron frente a frente y la tomó de la mano que no sostenía el libro.
- Insisto, ha sido culpa mía. Realmente es un buen vino. - Drew se rió un poco
- Es el único que merece la pena derramar – contestó.
Pansy sonrió, la conversación había tomado un giro inesperado aunque no desagradable. Empezaba ver cierto… parecido familiar, después de todo parecía que Drew sí hacía honor a su apellido… y antes de que cayese en desgracia, se decían muchas cosas interesantes de su hermano entre las chicas.
Pansy la guió hacia la parte de arriba de la mansión, a una de las alas poco frecuentadas donde estaba su habitación. Draco y ella tampoco pasaban tanto tiempo allí, pero la casa era lo suficientemente grande como para que pudiesen permitirse darle una habitación permanente. Y lo suficientemente grande como para que nadie las molestase.
Drew entró tras ella en la enorme habitación, aunque no tan grande como la de su casa. La habitación estaba decorada en verde, con una gran cama que rara vez usaba, un tocador con varios espejos y una terraza al fondo. Pansy cerró la puerta tras ella y comenzó a mirar en el armario mientras Drew se dirigía al baño.
- A mi padre va a encantarle, – comentó en tono irónico – siempre ha pensado que me sentaría mejor el verde.
Pansy se dio la vuelta y se quedó mirando como Drew se despojaba de la túnica para quedarse casi desnuda en un conjunto de lencería de encaje negro. Había dejado tirada la túnica en el mismo sitio que había caído. Después se sentó en uno de los sillones y se recostó con las piernas estiradas sobre uno de los brazos. Pansy dejó de mirar vestidos, no había prisa para que se vistiese.
- ¿No hay nada de mi talla? – preguntó en tono burlón
- Es que no estoy segura de tu talla – respondió Pansy acercándose – Creo que… necesitaría tomar medidas.
Drew se rió de nuevo echando la cabeza hacia detrás y su cabello desparramándose tras ella.

- Eso era lo que me temía.
- No te preocupes, - Pansy se sentó en el borde del mismo sofá en el que estaba Drew - encontraremos algo que vaya con lo que llevas puesto. Pansy se inclino sobre Drew - Me encanta la ropa interior cara. – ronroneó
- Yo también me he aficionado.
Las dos se quedaron mirando en silencio, plenamente conscientes de dónde rozaba la piel de una con la de la otra. Pansy incluso podía oler el perfume de Drew, un aroma sutil a lirio entremezclado con el olor a ella. Solo tenía que estirar la mano para poder acariciar su pelo cobrizo, su pecho, sus labios… pero seguía inmóvil por temor a que si hacía el gesto equivocado todo acabaría bruscamente.
Mientras Drew no apartaba sus ojos azul claro de ella, estudiándola con una mezcla de curiosidad y provocación. Pansy reconoció aquella actitud, era un juego al que ya había jugado antes, un desafío para ver hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Se mordió levemente el labio inferior. Drew tenía la boca entreabierta, con sus labios jugosos en una sonrisa insolente.
Despacio, muy despacio, giró hasta estar sobre ella, con una mano a cada lado de su cuerpo y sus labios a solo unos centímetros de los de ella. Sus ojos pasaron de los ojos a los labios para regresar a los ojos. Pero Drew seguía mirándola, sin alterar su sonrisa confiada o hacerle una indicación para que siguiese.
Sin previo aviso, la besó. Ya no había vuelta atrás, si la apartaba ya no podría decir que estaba solo fingiendo. ¿O sí? ¿A quién iban a creer? Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Drew respondió al beso con roces suaves de los labios, pequeños mordisquitos y caricias con la lengua. Sus dedos se hundieron en el pelo negro de Pansy acariciando su nuca mientras su otra mano rozaba la cintura por encima del vestido. Pansy podía sentir su cuerpo contra el suyo, su pecho subir y bajar cada vez que respiraba y aquel perfume caro que tanto le gustaba envolverla.
Casi como si tuviesen voluntad propia se encontró con que estaba acariciando un muslo de piel aterciopelada con una mano y la espalda desnuda con la otra. Pansy se detuvo bruscamente y se apartó. Drew la estudió por un momento. El pelo negro revuelto, el carmín ligeramente corrido y los ojos negros entrecerrados en una mirada suspicaz. Entonces, Drew esbozó la misma sonrisa provocativa y dijo lo que más deseaba oír Pansy.
- Nadie lo sabrá.
Pansy sonrió aliviada y volvió a besarla, esta vez buscando el interior de la boca con la lengua. Era probable que Drew sintiese la misma curiosidad que ella, se dijo, solo era eso, curiosidad. ¿No? Pero a medida que exploraba el cuerpo de Drew con sus manos, su boca y sus ojos, se sentía cada vez más excitada. Ya no era curiosidad, era también deseo.
Y placer. Un placer tan intenso que hizo que perdiese todo pudor. Cuando Pansy quiso darse cuenta, su vestido de seda verde estaba descartado sobre el sillón, su ropa interior estaba tirada en el suelo y ella yacía desnuda y jadeante sobre la cama deshecha.
Pansy colocó la almohada contra la pared y se quedó sentada en la cama con su espalda apoyada en la almohada y sonrisa satisfecha. Drew había dejado la puerta del baño abierta mientras se duchaba. Pansy la observó desde la cama, como se enjabonaba, el agua resbalar por su espalda y los ligeros gemidos de placer que hacía. Sin apartar los ojos de ella, Pansy comenzó a acariciarse sorprendida por la facilidad con que había vuelto a excitarse.
Lentamente, deslizó su dedo corazón en su sexo mientras que con la otra mano se acariciaba los pezones. Drew salió de la ducha y comenzó a secarse despacio, exhibiéndose. Y mientras lo hacía, la miraba con la misma sonrisa provocativa que le había dedicado antes. Pansy introdujo otro dedo más. Cerró los ojos acelerando el ritmo con que sus dedos entraban y salían. Y entonces sintió la mano de Drew sobre la suya, guiándola, mientras la besaba. Pansy emitió unos gemidos ahogados, estaba al borde del orgasmo. Drew añadió un dedo a los dos suyos y Pansy sintió su cuerpo contraerse en espasmos de placer.
Drew la besó una vez más con suavidad. Pansy abrió los ojos y Drew sonrió antes de llevarse los dos dedos de Pansy a la boca y lamerlo lascivamente. Cuando terminó se apartó de ella y se levantó.
- Será mejor que me vista, deben estarse preguntando dónde estamos.
El comentario le recordó a cuando la había visto aquella mañana salir a escondidas de la casa para adentrarse en el laberinto. De nuevo Drew parecía preocupada por quien pudiese descubrirlas.
- ¿Con quién habías quedado? – soltó de sopetón.
Drew recogió su ropa interior y se volvió para mirarla con una sonrisa insolente.
- ¿Acaso te pregunto yo con quién esta Draco? No hagas preguntas que no voy a responder.
Pansy hizo una mueca de frustración, todos sabían con quién estaba y lo que estaba haciendo, aunque jamás entendería que interés podía tener Draco en el culo celulítico de Kira.
- Kira es una perdedora.
Drew asintió como si considerase el comentario mientras se ponía las bragas.
- Es incapaz de negarle nada a Draco, pero eso hará que se canse pronto. Igual que con las otras.
Pansy se dio la vuelta y se tumbó boca abajo, con la cabeza apoyada sobre los brazos y expresión pensativa.
- Supongo, pero es molesta. Ni siquiera sabe guardar las apariencias.
Drew se giró mientras se abrochaba el sujetador y la miró con la cabeza inclinada y las pestañas bajas desde el sillón.
- Si, parece que nadie le haya enseñado discreción… o etiqueta. – Se encogió de hombros – Como todos los nuevos ricos.
Pansy se rió sabía perfectamente a lo que se refería. No bastaba tener dinero, también había que tener clase y eso era algo que Krum jamás tendría. Lo que Pansy no entendía era porqué Drew, que si pertenecía a una buena familia y sabía cómo comportarse no lo hacía. O por qué vestía con ropa conservadora y no se arreglaba, con lo sexy que resultaba en ropa interior… Entonces Pansy recordó la excusa con que la había traído.
- Al final no te hemos buscado un vestido – dijo incorporándose sobre los antebrazos.
Drew esbozó una sonrisa maliciosa.
- No importa, ya he encontrado uno. – respondió mientras cogía el vestido de seda verde.
Pansy levantó el cuerpo y se quedó sentaba al borde de la cama. Todos la habían visto con ese vestido. Abrió la boca para protestar pero Drew ya se lo estaba poniendo. El vestido de seda le caía con gracia formando pliegues en todos los sitios correctos, igual que cuando lo había llevado Pansy. Llevar ese vestido era una provocación y eso hizo que sonriese.
- Te sienta bien el verde. – sus ojos negros relucieron y su expresión era calculadora – Deberías vestirlo más a menudo, encajarías.
- Es… - Drew parecía considerar sus palabras – una oferta generosa, pero prefiero no llamar la atención.
Pansy hizo un mohín de decepción pero no preguntó más, sabía que no respondería. Drew se levantó, fue hasta el tocador y se sentó de espaldas a Pansy para peinarse.
- Entonces… - Pansy dudó cómo plantearlo - ¿querrás que te devuelva el vestido?
Drew miró el reflejo de Pansy en el espejo sin dejar de peinarse.
- No merece la pena, ya compraré otro.
Era una respuesta previsible, pero Pansy no pudo ocultar su decepción y se dejó caer de espaldas sobre la cama. Drew la miró de reojo mientras dejaba el peine sobre la mesa.
- Creo que me he dejado mi libro por alguna parte – comentó mientras se levantaba para irse.
Pansy la miró aún algo molesta, todavía pretendería que la ayudase a buscarlo. Esto es típico ravenclaw, pensó. Pero Drew estaba ya junto a la puerta.
- Te agradecería que me lo devolvieses si lo encuentras – añadió antes de salir.
Pansy la miró cerrar la puerta y se quedó tumbada en la cama, no convenía que las viesen juntas. Más tarde, después de ducharse y vestirse, encontró el libro sobre el tocador.
- Si, seguro que me agradece que se lo lleve a casa. - Pansy se rió un poco y guardó el libro en su bolso. – Condenada ravenclaw.
Pero una cosa era cierta, era una excusa más creíble en el hipotético caso de que alguien las encontrase. Estaba bajando las escaleras cuando se encontró con Draco, tenía el pelo rubio algo revuelto y la ropa arrugada.
- ¿Qué hacías arriba? ¿Por qué te has cambiado de vestido? – preguntó con tono irritado – Te he estado buscando.
Pansy sonrió levemente y apartó un mechón de cabello azabache.
- Hacía calor. Me apetecía darme una ducha y cambiarme de ropa. - la mentira salió con facilidad de sus labios.
Draco la miró con suspicacia pero aceptó su respuesta y le ofreció el brazo.
- Vamos fuera, se está más fresco.
Pansy le cogió del brazo y tampoco dijo nada de su aspecto, ni preguntó dónde estaba Krum. Y justo en ese momento la vio, con su vestido verde de seda. Fue sólo un instante antes de que el mismo hombre alto y moreno con el que la había visto hablar entre los rosales pusiese el brazo sobre sus hombros y desapareciesen.
- ¿No era ese tu vestido? – preguntó Draco alzando una ceja.
Pansy tardó un segundo más de la cuenta antes de decidir que lo mejor era reconocerlo.
- Pensé que a tu prima le vendrían bien unos consejos de belleza.
Draco la estudió unos momentos antes de volver a sonreír con su confianza habitual.
- Le queda bien, pero no tanto como a ti – respondió de modo zalamero.
Pansy le besó y sonrió. Si, definitivamente tenía el novio perfecto y una vida perfecta.
Bajó las escaleras despacio, deslizando la mano por la barandilla de las escaleras en un gesto elegante y estudiado para causar el máximo efecto. A Pansy le encantaba dejarse admirar.
Esta vez el objeto de su puesta en escena era Draco Malfoy. El joven delgado y rubio la estaba esperando recostado en el sillón con sus pies apoyados sobre la mesita de mármol. Tenía una copa de vino en la mano pese a ser aún temprano. Pansy se detuvo a mitad de las escaleras para asegurarse de que le prestaba atención mientras bajaba, no tenía sentido ponerse aquellos tacones de aguja si nadie lo notaba y sabía que, desde el sillón, había una vista perfecta de sus piernas. Cuando llegó hasta abajo aceptó graciosamente el cumplido de Draco.
- ¿Esto? - dijo señalando el vestido de seda - Es solo un trapo viejo.
Se colgó del brazo de Draco con una actitud entre mimosa y coqueta. Sus labios apenas rozaron los de Draco cuando comenzó a guiarlo hacia la puerta.
- ¿Nos vamos ya?
Draco no se movió y la miró de arriba a abajo, el pelo rubio le caía sobre los ojos y su expresión de perpetuo desdén se había borrado por un segundo para ser sustituida por una sonrisa depredadora mientras rodeaba a Pansy con sus brazos. sus manos descendieron hasta su trasero. Pansy tomó a Draco de las manos y se desembarazó de su abrazo. Luego hizo un mohín de decepción.
- Dijiste que iríamos. Además - Pansy pareció animarse repentinamente - será divertido escandalizarles.
Pansy esbozó una sonrisa pícara. Draco era el chico más atractivo de la escuela y la mayoría de las chicas le deseaban. Le encantaba sentir las miradas de envidia de las chicas cuando la veían con Draco. Pansy mordisqueó el labio inferior de Draco.
- Vamos, lo pasaremos bien - susurró.
Pero una vez allí se sintió decepcionada sin saber porqué. Draco estaba jugando al quiditch con sus amigotes. La zorra de Krum y la cínica de Lloyd habían ido detrás para babear tras los chicos, pero Pansy estaba por encima de esas cosas.
Terminó la copa de champagne y la arrojó sobre el césped antes de adentrarse en el jardín de rosas que había junto a la mansión de campo. Dio un par de vueltas antes de decidir que se aburría y que los tacones la estaban matando. Además, vista una rosa vistas todas.
Estaba a punto de resignarse a ver el quiditch cuando vio a la prima de Draco, Drew Blacksmith, escabullirse por la parte trasera de la casa. Pansy la miró intrigada, había visto gente que intentaba colarse en aquellas fiestas, normalmente perdedores que no aceptaban no estar a la altura, pero era la primera vez que veía alguien intentar escaparse.
Pansy se quitó los tacones, en parte para hacer menos ruido y en parte para dejar que sus pies descansasen un poco. Se ocultó tras un gran rosal y esperó a que Blacksmith pasase de largo. Cuando terminó de atravesar los jardines la siguió descalza. Un poco más allá de los rosales había un sendero que se adentraba en uno de esos laberintos de maleza y seto recortado con escondites para las parejas. Pansy conocía muy bien alguno de aquellos escondites, ya había estado antes con Draco. Sonrió, parecía que la mosquita muerta no era tan inocente. ¿Con quién habría quedado?
Blacksmith parecía saber a dónde iba y, ya dentro del laberinto, aceleró el paso. Pansy también acelero. Por un instante pensó que la había perdido. Entonces, al final de un pasadizo vegetal vio el cabello cobrizo de Blacksmith desaparecer tras un seto recortado con la forma de un caballo de ajedrez. Pansy corrió hasta allí y, nada más girar, se encontró con que el camino terminaba abruptamente en un arco de espinos que daba a un pequeño recodo con una fuente en el centro y un banco de piedra al fondo.
Blacksmith estaba sentada en el banco con un libro en el regazo. Típico ravenclaw, pensó Pansy frustrada. Se recompuso y caminó hasta la fuente. Se sentó al borde y metió los pies en el agua. Suspiró de satisfacción mientras estudiaba a Drew. Su cabello cobrizo le caía en tirabuzones sobre la espalda y sus rasgos delicados le recordaban remotamente a los de la madre de Draco. Pansy pensó que si se arreglase podría haberse considerado hermosa pero, por algún motivo que ella jamás entendería, insistía en vestir túnicas anchas y nada favorecedoras. Estaba claro que no sabía sacarse partido.
- Parece que te han dejado plantada – comentó casualmente.
Pansy estiró las piernas con los pies aún dentro de la fuente pero no apartó la mirada de Drew. La otra chica permaneció en silencio por un momento antes de responder. A Pansy le pareció que tenía una expresión calculadora, como si intentase decidir qué estrategia seguir.
- Quería estar sola – Dijo al fin mostrando su libro y tono cortante.
Era una respuesta creíble considerando como vestía, que era ravenclaw y todo eso, pero había algo que no terminaba de convencerla. Puede que fuese por el tiempo que había tardado en contestarla o puede que fuese por la manera en que la miraba ahora en lugar de continuar con su lectura pero Pansy no terminó de creerla.
- Vamos, vamos, si me dices quién es te ayudaré a vengarte – ofreció en tono amistoso.
Tenía curiosidad por saber qué hacía allí la chica. Eso y que cualquier cosa resultaba más entretenida que juntarse con Krum y Lloyd para ver el quiditch. Drew entrecerró los ojos y colocó un marca paginas en el libro.
- Creo que vi a Draco jugando al quiditch al otro lado de la casa. Dbe estar buscándote. – Respondió en un tono tan casual como el que ella había usado antes.
Tuvo que reconocer que la había subestimado, no solo acababa de recordarle que a ella también la habían dejado plantada y sugerirle que se marchase, sino que seguía sin revelar nada. Pansy sonrió, le encantaban los desafíos y no pensaba darse por vencida. Hizo un mohín y se levantó para ir a sentarse en el banco junto a ella.
- Parece que nos han dejado solas – dijo mientras apartaba un mechón de pelo de la cara de Drew con un dedo.
Estaba muy cerca, con su rodilla rozando la de ella. Drew se giró para mirarla y levantó una ceja. Pansy pensó que tenía los ojos bonitos y que le gustaba su perfume, estaba segura de que era caro. De pronto sentía cierta… curiosidad.
- ¿Qué podríamos hacer para entretenernos? – ronroneó.
Los ojos de Drew se abrieron por la sorpresa, aunque consiguió mantener algo de compostura. Pansy soltó una risita y agitó su cabellera oscura acercándose más. Drew miró hacia el arco de espinos, como si temiese que pudiese llegar alguien en cualquier momento. Luego cerró el libro.
- Creo que deberíamos volver, deben estar a punto de servir la comida y nos estarán buscando… - comenzó a decir.
- ¿Y quién va a buscarnos? – la cortó mientras ponía la manos sobre su rodilla.
Ella pareció dudar como si no estuviese segura de las intenciones de Pansy. Abrió la boca como si fuese a decir algo pero un segundo después volvió a cerrarla y se levantó.
- El… el secretario de mi padre debe estar buscándome.
Pansy la miró con incredulidad y ella carraspeó un poco.
- Mi padre es muy controlador – aclaró. A Pansy le sonó raro – Y Draco es posesivo – insistió.
Pansy se puso de pié con las manos en las caderas e hizo un gesto desdeñoso.
- ¿Draco? ¡Ja! Si se cree que puede tontear con Krum y que yo me quede quieta esta muy equivocado.
Drew se rió un poco pero no dijo nada, sino que se fue por el arco de espino y desapareció tras el seto con forma de caballo de ajedrez. Pansy se agachó a recoger sus sandalias. Luego limpió sus pies en la fuente y se calzó de nuevo.
Drew se había adelantado bastante. Pansy volvió a verla entre los rosales hablando con un hombre alto y moreno de unos treinta y tantos. No tuvo ocasión de acercase a escuchar porque se separaron poco después y cada uno se fue en una dirección distinta. Iba a seguir a Drew hasta la casa cuando escuchó la voz irritada de Draco a su espalda.
- ¿Dónde te habías metido?
Pansy se giró con una de sus características sonrisas y se lo encontró con la zorra de Krum, vestida de rosa pastel dos tallas más pequeño de lo necesario y colgada de su brazo mientras le reía las gracias. Consiguió mantener su sonrisa mediante pura voluntad y se acercó a ellos.
- Solo estaba paseando. Te eché de menos – dijo jugueteando con su pelo y adoptando una pose sugerente.
Draco sonrió con sus ojos fijos en ella, parecía haberse olvidado de Krum, aunque ella no parecía querer aceptarlo y seguía sujeta al brazo de Draco mientras le lanzaba miradas de odio.
- Ganamos el partido. – comentó Draco.
- Por supuesto, querido – Pansy se acercó a Draco y sujetó su cara para darle un beso lento y apasionado, era una forma de recordarle a Krum que estaba de más.
Draco parecía disfrutar de la competencia entre ellas dos y le ofreció su otro brazo pero no mandó a Krum a paseo. A diferencia de Krum, Pansy no se colgó del brazo de Draco, sino que se colocó a su lado apoyando solo su mano.
- Ya deben de haber servido la comida, deberíamos ir a coger sitio o puede que tengamos que sentarnos junto a algún indeseable – sus ojos se clavaron en Krum.
Draco se rió y Krum se removió inquieta, no estaba en su ambiente y lo sabía. Pansy sonrió triunfante mientras saludaba con una mano a Zabini, Nott y Swann. Luego miró maliciosamente a la perdedora de Krum.
- ¡Oh! No los conoces ¿Verdad? – comentó como si acabase de darse cuenta- Bueno, estoy segura de que encontrarás alguien con quien sentarte. Tal vez con la prima de Draco, aunque no, ella esta sola por voluntad propia no como tu…
Draco volvió a reírse y Pansy sonrió triunfante mientras iban a sentarse a una de las mesas que había junto a la piscina. Krum les siguió algo más rigida murmurando un intento de réplica que ella ignoró. No importaba cuanto se esforzase, aquella advenediza nunca sería más que una nueva rica carente de clase y la falta de dignidad con la que intentaba suplirla solo le serviría para que los chicos la usasen. Si, Pansy sabía que a Draco le apetecía echarle un revolcón pero también sabía que, a la larga, acabaría por aburrirse de Krum como había pasado con las otras y, entonces, volvería con ella. Lo que le molestaba no era que Draco se divirtiese un poco, ella también se divertía con otros cuando le convenía, lo que le molestaba era que lo hiciera en público.
Pansy cruzó sus largas piernas de forma sexy, su vestido de seda y sus tacones atraían todas las miradas, incluso aunque Krum intentase competir dejando que su falda se subiese. Seguro que no lleva bragas, pensó con desprecio. Cogió su copa y la alargó para que le sirviesen algo de vino. Krum extendió también su copa y la sonrió con cinismo mientras hablaba de banalidades que a Pansy no le interesaban en absoluto. Lo dejó estar hasta que Krum olvidó con quien trataba e intentó insultarla.
- Deberías moderarte con la comida, estas cogiendo peso, Pansy querida
Pansy se inclinó hacia delante ofreciendo una buena vista de su escote a Draco.
- Sólo en los sitios correctos, ¿No te parece cielo?
Pansy se pasó la lengua por los labios y sonrió insinuante. Draco le devolvió la sonrisa y la rodeó con sus brazos para besarla. Le dejó que disfrutase un poco antes de tirar la copa de vino sobre Krum como si fuese un accidente.
- ¡Será zorra! – chilló Krum.
La gente de las otras mesas se volvió a mirarla y a Pansy le pareció que incluso Drew la miraba con la compasión que se reserva para los retrasados. Pansy se llevo la mano a la boca como si estuviese arrepentida.
- ¡Oh! Lo siento querida, ha sido un accidente. Y es vino tinto, ¡que lástima! Aunque la verdad es que el vestido que llevas es algo viejo y se te esta quedando pequeño. Creo que deberías tirarlo y comprarte nuevos.
Escuchó varias risitas disimuladas por los alrededores que se callaron cuando Krum se volvió furiosa a mirarles. Krum se levantó para ir al baño a limpiarse bajo la mirada triunfante de Pansy.
Sin Krum el resto de la comida transcurrió como estaba previsto, pero por la tarde Draco volvió a desaparecer, probablemente para hacerle a Krum las cosas que Pansy no le dejaba. Con un poco de suerte la dejará preñada, pensó. Aunque no, era probable que solo la sodomizase. La idea le hizo sonreír con malicia, pero no pasó mucho tiempo antes de que volviese a sentirse aburrida.
Paseó junto al borde de la piscina con una copa de vino en la mano e ignorando las miradas lujuriosas de los chicos y envidiosas de las chicas. Conocía a la mayoría, pero ninguno le parecía lo suficiente interesante como para molestarse en dirigirle la palabra. E incluso aunque parte de ella pensase que debía equilibrar la balanza y buscarse un entretenimiento para pasar la tarde, a diferencia de Krum ella si tenía estándares.
Entonces la vio otra vez. Drew estaba apartada sentada a la sombra junto a la piscina y aún con aquella túnica larga nada apropiada. Poco a poco se fue formando una nueva sonrisa en la boca de Pansy, acababa de encontrar el modo de pasar la tarde.
Se acercó tranquilamente hasta dónde estaba Drew leyendo y cuando llegó hasta ella fingió tropezarse para derramar algo del vino en su túnica, quería ver lo que había debajo. La primera reacción de Drew fue apartar el libro y luego mirarla. La chica levantó una ceja.
- Debe ser un vino muy bueno –comentó intencionadamente – Ahora, si me disculpas, creo que tendré que cambiarme.
Pansy sonrió pese a la clara insinuación de que estaba borracha, las dos sabían que había sido intencionado, pero a diferencia de Kira Drew había escogido no montar una escena. Además, su plan iba según lo previsto.
- Puedo dejarte algo, tengo ropa arriba, en mi habitación. Draco y yo venimos aquí a menudo.
Drew estudió a Pansy durante unos segundos. Su expresión volvía a ser calculadora. Finalmente se levantó para ponerse a su altura y sonrió sin dejar de mirarla. Era una sonrisa amplia y, por un instante, le recordó a la de Draco.
- Es realmente amable de tu parte ofrecerte, aunque no es realmente necesario.
Pansy se acercó más a ella hasta que quedaron frente a frente y la tomó de la mano que no sostenía el libro.
- Insisto, ha sido culpa mía. Realmente es un buen vino. - Drew se rió un poco
- Es el único que merece la pena derramar – contestó.
Pansy sonrió, la conversación había tomado un giro inesperado aunque no desagradable. Empezaba ver cierto… parecido familiar, después de todo parecía que Drew sí hacía honor a su apellido… y antes de que cayese en desgracia, se decían muchas cosas interesantes de su hermano entre las chicas.
Pansy la guió hacia la parte de arriba de la mansión, a una de las alas poco frecuentadas donde estaba su habitación. Draco y ella tampoco pasaban tanto tiempo allí, pero la casa era lo suficientemente grande como para que pudiesen permitirse darle una habitación permanente. Y lo suficientemente grande como para que nadie las molestase.
Drew entró tras ella en la enorme habitación, aunque no tan grande como la de su casa. La habitación estaba decorada en verde, con una gran cama que rara vez usaba, un tocador con varios espejos y una terraza al fondo. Pansy cerró la puerta tras ella y comenzó a mirar en el armario mientras Drew se dirigía al baño.
- A mi padre va a encantarle, – comentó en tono irónico – siempre ha pensado que me sentaría mejor el verde.
Pansy se dio la vuelta y se quedó mirando como Drew se despojaba de la túnica para quedarse casi desnuda en un conjunto de lencería de encaje negro. Había dejado tirada la túnica en el mismo sitio que había caído. Después se sentó en uno de los sillones y se recostó con las piernas estiradas sobre uno de los brazos. Pansy dejó de mirar vestidos, no había prisa para que se vistiese.
- ¿No hay nada de mi talla? – preguntó en tono burlón
- Es que no estoy segura de tu talla – respondió Pansy acercándose – Creo que… necesitaría tomar medidas.
Drew se rió de nuevo echando la cabeza hacia detrás y su cabello desparramándose tras ella.

- Eso era lo que me temía.
- No te preocupes, - Pansy se sentó en el borde del mismo sofá en el que estaba Drew - encontraremos algo que vaya con lo que llevas puesto. Pansy se inclino sobre Drew - Me encanta la ropa interior cara. – ronroneó
- Yo también me he aficionado.
Las dos se quedaron mirando en silencio, plenamente conscientes de dónde rozaba la piel de una con la de la otra. Pansy incluso podía oler el perfume de Drew, un aroma sutil a lirio entremezclado con el olor a ella. Solo tenía que estirar la mano para poder acariciar su pelo cobrizo, su pecho, sus labios… pero seguía inmóvil por temor a que si hacía el gesto equivocado todo acabaría bruscamente.
Mientras Drew no apartaba sus ojos azul claro de ella, estudiándola con una mezcla de curiosidad y provocación. Pansy reconoció aquella actitud, era un juego al que ya había jugado antes, un desafío para ver hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Se mordió levemente el labio inferior. Drew tenía la boca entreabierta, con sus labios jugosos en una sonrisa insolente.
Despacio, muy despacio, giró hasta estar sobre ella, con una mano a cada lado de su cuerpo y sus labios a solo unos centímetros de los de ella. Sus ojos pasaron de los ojos a los labios para regresar a los ojos. Pero Drew seguía mirándola, sin alterar su sonrisa confiada o hacerle una indicación para que siguiese.
Sin previo aviso, la besó. Ya no había vuelta atrás, si la apartaba ya no podría decir que estaba solo fingiendo. ¿O sí? ¿A quién iban a creer? Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Drew respondió al beso con roces suaves de los labios, pequeños mordisquitos y caricias con la lengua. Sus dedos se hundieron en el pelo negro de Pansy acariciando su nuca mientras su otra mano rozaba la cintura por encima del vestido. Pansy podía sentir su cuerpo contra el suyo, su pecho subir y bajar cada vez que respiraba y aquel perfume caro que tanto le gustaba envolverla.
Casi como si tuviesen voluntad propia se encontró con que estaba acariciando un muslo de piel aterciopelada con una mano y la espalda desnuda con la otra. Pansy se detuvo bruscamente y se apartó. Drew la estudió por un momento. El pelo negro revuelto, el carmín ligeramente corrido y los ojos negros entrecerrados en una mirada suspicaz. Entonces, Drew esbozó la misma sonrisa provocativa y dijo lo que más deseaba oír Pansy.
- Nadie lo sabrá.
Pansy sonrió aliviada y volvió a besarla, esta vez buscando el interior de la boca con la lengua. Era probable que Drew sintiese la misma curiosidad que ella, se dijo, solo era eso, curiosidad. ¿No? Pero a medida que exploraba el cuerpo de Drew con sus manos, su boca y sus ojos, se sentía cada vez más excitada. Ya no era curiosidad, era también deseo.
Y placer. Un placer tan intenso que hizo que perdiese todo pudor. Cuando Pansy quiso darse cuenta, su vestido de seda verde estaba descartado sobre el sillón, su ropa interior estaba tirada en el suelo y ella yacía desnuda y jadeante sobre la cama deshecha.
Pansy colocó la almohada contra la pared y se quedó sentada en la cama con su espalda apoyada en la almohada y sonrisa satisfecha. Drew había dejado la puerta del baño abierta mientras se duchaba. Pansy la observó desde la cama, como se enjabonaba, el agua resbalar por su espalda y los ligeros gemidos de placer que hacía. Sin apartar los ojos de ella, Pansy comenzó a acariciarse sorprendida por la facilidad con que había vuelto a excitarse.
Lentamente, deslizó su dedo corazón en su sexo mientras que con la otra mano se acariciaba los pezones. Drew salió de la ducha y comenzó a secarse despacio, exhibiéndose. Y mientras lo hacía, la miraba con la misma sonrisa provocativa que le había dedicado antes. Pansy introdujo otro dedo más. Cerró los ojos acelerando el ritmo con que sus dedos entraban y salían. Y entonces sintió la mano de Drew sobre la suya, guiándola, mientras la besaba. Pansy emitió unos gemidos ahogados, estaba al borde del orgasmo. Drew añadió un dedo a los dos suyos y Pansy sintió su cuerpo contraerse en espasmos de placer.
Drew la besó una vez más con suavidad. Pansy abrió los ojos y Drew sonrió antes de llevarse los dos dedos de Pansy a la boca y lamerlo lascivamente. Cuando terminó se apartó de ella y se levantó.
- Será mejor que me vista, deben estarse preguntando dónde estamos.
El comentario le recordó a cuando la había visto aquella mañana salir a escondidas de la casa para adentrarse en el laberinto. De nuevo Drew parecía preocupada por quien pudiese descubrirlas.
- ¿Con quién habías quedado? – soltó de sopetón.
Drew recogió su ropa interior y se volvió para mirarla con una sonrisa insolente.
- ¿Acaso te pregunto yo con quién esta Draco? No hagas preguntas que no voy a responder.
Pansy hizo una mueca de frustración, todos sabían con quién estaba y lo que estaba haciendo, aunque jamás entendería que interés podía tener Draco en el culo celulítico de Kira.
- Kira es una perdedora.
Drew asintió como si considerase el comentario mientras se ponía las bragas.
- Es incapaz de negarle nada a Draco, pero eso hará que se canse pronto. Igual que con las otras.
Pansy se dio la vuelta y se tumbó boca abajo, con la cabeza apoyada sobre los brazos y expresión pensativa.
- Supongo, pero es molesta. Ni siquiera sabe guardar las apariencias.
Drew se giró mientras se abrochaba el sujetador y la miró con la cabeza inclinada y las pestañas bajas desde el sillón.
- Si, parece que nadie le haya enseñado discreción… o etiqueta. – Se encogió de hombros – Como todos los nuevos ricos.
Pansy se rió sabía perfectamente a lo que se refería. No bastaba tener dinero, también había que tener clase y eso era algo que Krum jamás tendría. Lo que Pansy no entendía era porqué Drew, que si pertenecía a una buena familia y sabía cómo comportarse no lo hacía. O por qué vestía con ropa conservadora y no se arreglaba, con lo sexy que resultaba en ropa interior… Entonces Pansy recordó la excusa con que la había traído.
- Al final no te hemos buscado un vestido – dijo incorporándose sobre los antebrazos.
Drew esbozó una sonrisa maliciosa.
- No importa, ya he encontrado uno. – respondió mientras cogía el vestido de seda verde.
Pansy levantó el cuerpo y se quedó sentaba al borde de la cama. Todos la habían visto con ese vestido. Abrió la boca para protestar pero Drew ya se lo estaba poniendo. El vestido de seda le caía con gracia formando pliegues en todos los sitios correctos, igual que cuando lo había llevado Pansy. Llevar ese vestido era una provocación y eso hizo que sonriese.
- Te sienta bien el verde. – sus ojos negros relucieron y su expresión era calculadora – Deberías vestirlo más a menudo, encajarías.
- Es… - Drew parecía considerar sus palabras – una oferta generosa, pero prefiero no llamar la atención.
Pansy hizo un mohín de decepción pero no preguntó más, sabía que no respondería. Drew se levantó, fue hasta el tocador y se sentó de espaldas a Pansy para peinarse.
- Entonces… - Pansy dudó cómo plantearlo - ¿querrás que te devuelva el vestido?
Drew miró el reflejo de Pansy en el espejo sin dejar de peinarse.
- No merece la pena, ya compraré otro.
Era una respuesta previsible, pero Pansy no pudo ocultar su decepción y se dejó caer de espaldas sobre la cama. Drew la miró de reojo mientras dejaba el peine sobre la mesa.
- Creo que me he dejado mi libro por alguna parte – comentó mientras se levantaba para irse.
Pansy la miró aún algo molesta, todavía pretendería que la ayudase a buscarlo. Esto es típico ravenclaw, pensó. Pero Drew estaba ya junto a la puerta.
- Te agradecería que me lo devolvieses si lo encuentras – añadió antes de salir.
Pansy la miró cerrar la puerta y se quedó tumbada en la cama, no convenía que las viesen juntas. Más tarde, después de ducharse y vestirse, encontró el libro sobre el tocador.
- Si, seguro que me agradece que se lo lleve a casa. - Pansy se rió un poco y guardó el libro en su bolso. – Condenada ravenclaw.
Pero una cosa era cierta, era una excusa más creíble en el hipotético caso de que alguien las encontrase. Estaba bajando las escaleras cuando se encontró con Draco, tenía el pelo rubio algo revuelto y la ropa arrugada.
- ¿Qué hacías arriba? ¿Por qué te has cambiado de vestido? – preguntó con tono irritado – Te he estado buscando.
Pansy sonrió levemente y apartó un mechón de cabello azabache.
- Hacía calor. Me apetecía darme una ducha y cambiarme de ropa. - la mentira salió con facilidad de sus labios.
Draco la miró con suspicacia pero aceptó su respuesta y le ofreció el brazo.
- Vamos fuera, se está más fresco.
Pansy le cogió del brazo y tampoco dijo nada de su aspecto, ni preguntó dónde estaba Krum. Y justo en ese momento la vio, con su vestido verde de seda. Fue sólo un instante antes de que el mismo hombre alto y moreno con el que la había visto hablar entre los rosales pusiese el brazo sobre sus hombros y desapareciesen.
- ¿No era ese tu vestido? – preguntó Draco alzando una ceja.
Pansy tardó un segundo más de la cuenta antes de decidir que lo mejor era reconocerlo.
- Pensé que a tu prima le vendrían bien unos consejos de belleza.
Draco la estudió unos momentos antes de volver a sonreír con su confianza habitual.
- Le queda bien, pero no tanto como a ti – respondió de modo zalamero.
Pansy le besó y sonrió. Si, definitivamente tenía el novio perfecto y una vida perfecta.

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