Tuesday, February 12, 2008

Navidades Slytherin

Navidades Slytherin

Los muros de piedra gastada de la Mansión Prince perdían la batalla contra el tiempo y la hiedra que trepaba por ellos. Las paredes medio derruidas se aferraban a un armazón de vigas rotas y hacía ya tiempo que el tejado de pizarra se había derrumbado. Las plantas habían comido terreno al camino y lo que había sido un jardín ahora crecía salvaje en una maraña de zarzas y malas hierbas.

La gente del pueblo decía que, por las noches, se veían luces y se escuchan ruidos extraños en la Mansión. A ojos muggles no era más que una vieja mansión abandonada, pero la realidad era otra. Si tenías la suerte de ser invitado se revelaba su auténtico aspecto. Los caminos de piedra recorrían un jardín con magníficos macizos de rosas, arbustos recortados con la forma de animales o criaturas mágicas y un césped bien cuidado. Pasaban junto a un estanque donde en verano nadaban los cisnes y en invierno se podía patinar para después adentrarse en el laberinto de setos donde solían perderse las parejitas.

En el centro de aquel jardín se encontraba la mansión, con sus tres alas y las caballerizas en la parte trasera. Lejos de estar derruidos, sus muros de piedra se alzaban orgullosos, inamovibles. Tampoco se había escatimado en el interior. Muebles lujosos y todo tipo de detalles destinados a que la vida de sus ocupantes fuese más agradable.

Claro que no todo el mundo podía disfrutar de esos privilegios. La Navidad en casa de los Prince se había convertido en un evento social al que muchos querían ir, pero pocos eran invitados.

Con contadas excepciones podía decirse que estas serían unas Navidades Slytherin. Charlotte Prince se había encargado de ello. Ella misma se había encargado de tachar de la lista a todos los que claramente no debían estar allí. Nada de gente vulgar, pobre o, simplemente, que le cayese mal. Era algo con lo que disfrutaba, especialmente, en el caso de quienes creían que podían comprar su invitación, los muy necios.

Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro al recordarlo mientras decoraba el árbol de Navidad en los colores Slytherin, verde y plata. Agitó ligeramente la varita para colocar un pequeño ángel que agitaba las alas. La mayor parte de la decoración la habían hecho los sirvientes, pero ella se reservaba dar los últimos toques porque, así, se aseguraba tener una imagen más hogareña y sencilla.

A Charlotte le gustaba toda aquella puesta en escena, desde escoger la ropa que llevaría, un vestido de lana verde estudiadamente informal, hasta los pequeños detalles como la colocación de los regalos. Podía decirse que su tarde estaba resultando perfecta hasta que llegó Carson cantando villancicos. Aún llevaba el uniforme de Hogwarts pero había tenido tiempo de ponerse un gorrito de Santa Claus cuando irrumpió en el Salón donde estaba Charlotte.

- Steve cállate –Ordenó Charlotte sin desviar la mirada de lo que estaba haciendo.

Colocó una guirnalda verde y plateada que serpenteaba en la rama. Steve se detuvo e hizo un mohín. Luego se cruzó de brazos y apartó la mirada con enfado.

- Es que tú no sabes apreciar mis dotes artísticas. Pero Aqua sí sabe, ¿verdad, Aqua?

Aqua Cold entró en el salón seguida por su elfo doméstico cargando una caja más grande que él. Se había cambiado de ropa a un vestido negro con detalles rojos. Steve se acercó a ella buscando su apoyo a pesar de que Charlotte parecía haber dado por zanjada la discusión sobre si se debía cantar o no. Aqua señaló un rincón de la habitación.

- Ahí- dijo con frialdad.

El elfo obedeció rápidamente y se retiró de la habitación, con la cabeza agachada y casi corriendo. Aqua se volvió a mirar a Steve y cambió su tono de voz.

- ¿Qué decías? Ah, sí, las dotes artísticas...

No concluyó la frase, no hacía falta. Miró primero a Steve, y luego a Charlotte, absorta en los detalles decorativos del árbol y sin decir nada. Entonces se dio rápidamente la vuelta y se dirigió a zancadas hacia Charlotte, con el vaporoso vestido negro ondeando a su paso.

- ¿Qué tal va el árbol, Charlie?- preguntó con una sonrisa maliciosa.

Charlotte se giró hacia la chica oriental sin dejar de mover su varita, que por arte de magia hacía que las bolas relucientes de color verde y plateado se colgaran de las ramas del árbol que había plantado en una esquina del salón. Echó la cabeza hacia atrás agitando su cabello oscuro cuidadosamente peinado y devolvió la sonrisa de Aqua. Steve se sintió descartada.

- Estupendamente, Aqua.

Las dos le dieron la espalda y empezaron a intercambiar miradas entre ellas mientras susurraban. Steve las observó desde la entrada del salón, aquella era una de las cosas que más la molestaban, se sentía completamente ignorada.

- ¡Os odio! –les gritó.

Se dio la vuelta furiosa y se cruzó de brazos, sólo le faltaba patalear, como una niña pequeña. Charlotte puso los ojos en blanco en un gesto teatral mientras Aqua negaba con la cabeza ¿Cuándo maduraría?

- Vamos, nena, yo te aprecio

SmothrRal acababa de llegar y tenía un aspecto tan descuidado como de costumbre. Se acercó hasta Carson y la abrazó por la espalda, intentado aprovechar para tocarle los pechos. Steve le apartó con un empujón. Aqua meneó de nuevo la cabeza mientras Charlotte suspiraba, otro que necesitaba madurar.

- ¡Quita, quita! ¿Es que no vas a cambiar nunca? ¡Siempre igual! ¿Por qué no te…?

- -Sois como críos –cortó Charlotte mirándoles con desdén

Aqua asintió mientras les miraba del mismo modo condescendiente junto a Charlotte. Las dos chicas morenas intercambiaron una mirada y luego continuaron con su discusión entre susurros, dándoles la espalda.

El timbre volvió a sonar sin que ninguno de los cuatro le prestase atención, ya se encargaría alguien de abrir. Claro que si hubieran sabido quién era quién llamaba puede que hubiesen dado instrucciones para que no abrieran. Una voz chillona y desagradable precedió la entrada de Benson en el salón, era incomprensible que sus padres la hubieran traído. De haber estado en su lugar, Charlotte la habría encerrado en el ático, para ahorrarse el bochorno. Sencillamente patético. Benson irrumpió con aspecto desesperado. Entrecerraba sus ojillos intentando ver si Miller estaba en el salón...

- ¡¿DONDE ESTA IAN?!

Una de las bolas de Charlotte cayó al suelo de la impresión, Steve pareció enmudecer de pronto, John reprimió una maldición y Aqua tuvo que apoyarse sobre el brazo de uno de los sofás para no caerse, probablemente era la única que no sabía que estaba muerto. Por un momento todos la miraron con desprecio mientras ella permanecía allí, en medio del salón y completamente fuera de lugar. No era sólo que fuera fea, era la combinación de su pelo estropajoso, con los alambres de su boca, los granos y las gafas de culo de botella. Eso sin contar el saco de terciopelo que ella debía considerar un vestido, estaba claro que el dinero no podía comprar la clase.

- Dime que esa cosa no está pisando mis alfombras persas -alcanzó a decir Charlotte en un susurro.

Al invitar a los Benson había dejado caer todo tipo de indirectas para que no la trajeran pero, finalmente, habían optado por ignorarlas. Charlotte respiró hondo intentando calmarse y recuperar la compostura.

- ¿Quieres que te diga la verdad o prefieres que te mienta para ahorrarte una muerte segura? - Aqua respiraba con dificultad y estaba lívida.

- ¡¡¡IIIAAAAAAAAAAN!!!- chilló Benson.

Era como el arañazo de una pizarra. Steve y John se apartaron de ella con asco. Por un momento eterno pareció que no iba a moverse de allí hasta que apareciera Miller y todos sabían que eso era imposible.

- ¿Ian? ¿Dónde está mi Ian?- repitió Benson con su voz desagradable y recalcando el "mi", como si Ian se hubiera degradado a prestarle atención a una "cosa" como ella cuando estaba vivo.

- Seguramente habrá ido a suicidarse al ver que vienes tú- soltó Steve, su voz rebosaba veneno.

De algún modo el humor negro resultaba apropiado, era una oportunidad de descargar su rencor por la muerte de Miller contra ella. Charlie arrugó la nariz aún asqueada. Su mirada se había vuelto peligrosa y jugueteaba con su varita de forma amenazadora.

- Aquí huele un poco mal desde que entró ella, ¿no crees? - preguntó Charlotte a Aqua alzando la voz para que todos pudieran oírlo.

- Oh, vosotros- dijo Benson con aire irritado - ¿Qué hacéis aquí?

Charlotte levantó una ceja preguntándose cómo podía preguntar aquello en su casa. Estaba considerando cuál sería la manera más humillante de echarla cuando Aqua se dirigió a la puerta y chasqueó los dedos. El mismo elfo doméstico que la había acompañado al llegar apareció delante de ella e hizo una torpe reverencia.

- ¿De-desea algo, señorita? - tartamudeó el elfo.

- Sí, - respondió Aqua con aparente dulzura, pero sus ojos tenían un brillo frío - Necesito que abras las ventanas y ventiles un poco la habitación, el aire está como... sobrecargado- miró con malicia a Benson, ella la observó con recelo a través de sus gafas gruesas.- Y de paso... barre la mierda

Aqua se inclinó y susurró unas instrucciones al oído del elfo. El elfo tembló, luego sacó una escoba y cumplió con las instrucciones que le habían dado: barrer a Benson. Claro que el gesto fue más teatral que efectivo. La "fea" salió echa una furia de la habitación llamando a sus padres para encontrarse con Drew Blacksmith, la prima de Charlotte, bajando por las escaleras de la entrada. Drew la miró por encima del hombro, con un desprecio mal disimulado.

- ¿Dónde está Miller? - insistió Benson.

Drew se detuvo a mitad de bajada y miró a Benson desde la escalera. Ella era la responsable de que no supiera que Miller estaba muerto. Le había dicho que se había ido a Dumstrag para que se fuera de Hogwarts... y hasta ahora había funcionado. Con un gesto delicado se apartó un mechón de pelirrojo de la cara, si se enteraba de que Miller no estaba allí volvería a Hogwarts. Sonrió de forma conciliadora.

- Me temo que no le ha sido posible llegar aún ¿Por qué no le esperas en tu habitación? Haré que te avisen cuando llegue.

La voz de Drew era suave, casi amistosa. Benson la miró con desconfianza a través de sus gafas de culo de botella. Después de dos meses en Dumstrag, aún no había conseguido ver a Miller, pero guardaba todas las cartas que él le había enviado. En la última decía que pasaría las navidades en Australia, pero sus padres le habían dicho que los Miller vendrían...

- ¿Seguro que me avisarás?

- Claro - Drew sonrió levemente.

En el salón se escuchaban risas y a Drew le pareció escuchar a John imitando a Benson, pero consiguió contener la risa y mantener su expresión amable hasta que Benson se fue, con suerte no saldría de la habitación hasta la cena...

Drew fue hasta la cocina. No todos los invitados eran anunciados a su llegada, algunos preferían ser más discretos. Stanley Penn entró por la puerta trasera. Drew quería asegurarse de que estuviera presentable antes de que viese a Charlie. Conseguir que le invitasen y vestirle de forma apropiada había sido la parte fácil, lo complicado era enseñarle cómo tenía seducirla.

Drew saludó a Stanley con una sonrisa. Tenía mucho mejor aspecto con el traje de chaqueta que le había conseguido, pero parecía demasiado formal con todos los botones de la camisa abrochados y el pelo peinado. Se acercó a él y comenzó a desabrocharle la camisa. Esbozó una sonrisa satisfecha al comprobar que también se había puesto la colonia que le había dado, la misma que usaba Logan.

- ¿Estás preparado? – Drew observó a Stanley con ojo crítico. Mejor pero no suficiente.

- No creo que funcione – Respondió mirándola mientras ella seguía arreglándole la ropa con total confianza.

- Claro que lo hará, a Charlie le encantan los juegos – Comentó distraída mientras usaba los dedos para revolverle el pelo oscuro.

- ¿Cómo lo sabes?

Stanley estaba nervioso, no estaba acostumbrado a tanta intimidad, ni siquiera con Drew. Le desconcertaba su forma de intentar ayudarle, como cuando había estado enseñándole cómo tenía que besar o acariciar a su prima. Besos suaves que crecían en intensidad, alternando con pequeños mordisquitos o caricias con la lengua. Drew era capaz de darle clases prácticas sobre besos y al instante siguiente comportarse como lo haría una niña con su hermano mayor. Aquello le confundía.

- Porque a mí también me gustan los juegos – Respondió Drew sonriente. Ya está – dijo apartándose a comprobar su obra. – Suerte – dijo dándole un beso en la mejilla.

- ¿No vienes?

- Resultaría sospechoso. Están en el salón – Drew le guiño un ojo y salió de la cocina dejándole solo.

Stanley suspiró. Odiaba las reuniones sociales y estaba seguro de que esta iba a resultar especialmente larga. Sólo había venido porque Drew había insistido en que era una oportunidad para intentar seducir a Charlie. Ya no había vuelta atrás, se dijo.

El salón se había llenado de gente. Eos Nightteare se había unido a Charlotte y Aqua en la decoración del árbol. A pesar de su timidez se veía que se lo estaba pasando bien. SmothRal seguía haciendo imitaciones burlonas de Benson y hasta Luckson Afford se estaba riendo de ellas. Incluso Cameron, que normalmente se mantenía distante, se había unido a las burlas para regocijo de Carson.

- Genial – pensó Stanley – están todos menos Drew

Pero por suerte para él todos parecían demasiado ocupados despellejando a Benson para prestarle atención. Recordó que Drew le había dicho que tenía que aparentar indiferencia y se dirigió a uno de los sillones desde dónde podía observar toda la sala, incluida Charlie. Su vestido verde se ceñía a su cuerpo de forma insinuante y se había vuelto a teñir de negro.

Un poco más tarde entró Drew y saludó a todo el mundo como si acabase de llegar, incluido a él. Se había cambiado de ropa a uno de aquellos vestidos sexis que hacían que la gente se volviera a mirarla. Cuando terminó con los saludos se reunió con Aqua y su prima, pero no pasó mucho tiempo antes de que s sentase al piano y comenzara a tocar con aspecto distraído. Por lo que sabía aquella era su manera de ignorar a todo el mundo aun estando rodeada de gente. Entonces se volvió hacia Charlie y, como quién no quiere la cosa preguntó.

- ¿Pusiste el muérdago ya?

- ¡Ni se te ocurra! – gritó SmothRal ha venido Benson.

Drew sonrió con la calma que la caracterizaba ignorando el comentario de John, la mirada de repugnancia de Luckson y cómo Cameron había empezado a irse hacia una esquina.

- No te preocupes querido, le pedí a Stu que sellase la puerta de su cuarto. Además, creo que se sentirá indispuesta, alguien ha sustituido los caramelos de su cuarto por unos vomitivos. Una lástima. – soltó una risita traviesa y luego volvió a sonreír – Vamos, será divertido.

SmothRal miró a Carson como si calculase sus posibilidades de pillarla desprevenida bajo el muérdago. Luckson recuperó su arrogancia normal y Cameron regresó justo a tiempo de meterse con Smothral.

- No te hagas ilusiones. Carson no te besaría ni con ayuda del muérdago.

Charlotte soltó una risita y agitó su varita haciendo que se abriera la última de las cajas para revelar varios manojos de muérdago fresco. Drew sonrió de forma provocadora al ver que su prima había aceptado el juego y sus dedos comenzaron a tocar “love is all around”.

- Entonces está decidido, se abre la veda. – proclamó con una sonrisa.

Después agitó su varita y las ramas de muérdago salieron de la caja para distribuirse por la casa. Desde el sillón Stanley miró a Drew, inseguro. La pelirroja había cumplido su parte, pero Charlie seguía pareciéndole tan inaccesible como siempre.

Aqua salió discretamente del cuarto, parecía que no le hacía gracia la idea de quedarse por allí con John desmadrado, porque el hecho de que le gustara Carson no significaba que fuera a desperdiciar la oportunidad de besar a otra chica. Benson era la única con el dudoso honor de no interesar a John. El resto tampoco le interesaban así que prefería buscarse otro entretenimiento para la tarde y, a ser preferible, alguien a quién atormentar.

Carson también salió de la habitación seguida de cerca por John, pero apenas llegó al piso de arriba cuando la alcanzó y la besó.

- ¡Eh! Ni siquiera hay muérdago. - John miró hacia arriba y a los lados. Luego apuntó con la varita a una rama de muérdago.

- Accio Muérdago. – Cogió la rama y la sostuvo sobre ella - Ahora sí

Carson miró para asegurarse de que no había nadie mirando y le dio un beso sin saber muy bien si era por el espíritu navideño o porqué. El beso duró más de lo que tenía planeado y cuando abrió los ojos tuvo la peor de la visiones. Benson había conseguido salir de la habitación y había conseguido vomitar todo su vestido.

- ¿Por qué estaba mi puerta atrancada?

John y Carson se miraron y luego apuntaron a Benson con sus varitas al tiempo que la devolvía a su habitación con un Depulso y cerraban la puerta de golpe.

- Vuelve al váter al que perteneces. – dijo Carson.

Los dos se rieron y fueron a buscar un lugar más tranquilo.

Cuando dejó de escuchar sus voces Aqua Cold salió de su escondite y fue hacia la puerta de la habitación de Benson, había encontrado a quién atormentar. Sonrió de forma sádica, últimamente se había sentido algo débil y la “fea” era la voluntaria perfecta para solucionar su pequeño problemilla. Entró en la habitación con un golpe en la puerta y se la encontró llorando sobre un puñado de papeles sucios.

- ¿Qué diablos es toda esta basura? Menuda cerda que eres.

Con un raído movimiento de varita hizo que los papeles ardieran mientras Benson intentaba apagarlos desesperadamente con las manos. La muy palurda, pensó Aqua, ni siquiera es capaz de usar la varita.

- Las cartas de Miller - gimió Benson – Mis cartas

- ¿De Miller dices? Él ni siquiera te escupiría – Aqua palmeó la varita con la mano.

- ¡No es cierto! Me ha estado escribiendo los dos últimos meses en Dumstrag- protestó Benson casi histérica.

Aqua sonrió de forma sádica, le encantaba ser ella quién le diera la noticia. La fea seguía intentando salvar sus cartas del fuego sin éxito.

- Verás, pequeña imbécil, Miller no ha podido escribirte esas cartas porque está muerto.

- ¡NO! – gritó la “fea” en una orgía de lágrimas y mocos.

Aqua torció el gesto y luego la apuntó con la varita. La mayoría de las cartas eran cenizas, pero Benson había conseguido salvar unos pocos papeles.

- Menuda escoria, Aguamenti.

Un chorro de agua fuerte empapó a Benson y terminó por destrozar lo poco que quedaba de las cartas. Benson se quedó tirada en el suelo, con lo papeles mojados abrazados contra el pecho. Su aspecto era incluso más lamentable que de costumbre. Aqua caminó con cuidado por la habitación y se agachó junto a ella para rozarla ligeramente. Luego, con suma repugnancia se limpió los dedos con que la había rozado y tiró el pañuelo sobre Benson.

- Hazte un favor y suénate los mocos.

Dijo saliendo de la habitación y sellando la puerta tras ella.

Abajo en el salón nadie se había enterado de lo que había pasado con Benson y tampoco les importaba. Drew seguía tocando el piano e incluso había conseguido que Eos se sentase con ella a tocar mientras Charlie bailaba con Cameron a falta de alguien mejor. De vez en cuando Drew le lanzaba miradas discretas a Stanley para indicarle que hiciera algo finalmente se volvió hacia Eos con una sonrisa.

- ¿Por qué no bailas con Stanley? No creo que a Afford le apetezca, este tipo de cosas no le gustan. – Drew dedicó una sonrisa deslumbrante a Eos y eso pareció desarmarla. Vamos, - la animó - ¿quieres que le llame yo?

Eos negó con la cabeza y se levantó para ir a bailar, parecía que había conseguido vencer su timidez y disfrutar de la fiesta. Drew le dedicó una sonrisa pícara a Stanley y comenzó a tocar una canción llamada “Shy”. Stanley se prometió vengarse más tarde, pero tuvo que reconocer que encajaba dentro de la parte del plan de “crearle competencia” a Charlie, aunque la única que parecía capaz de ponerle tan nervioso como Charlie estaba ahora mismo sentada tocando el piano con expresión angelical.

Una canción siguió a otra. Carson y SmothRal regresaron de dónde quiera que hubieran estado y se unieron al resto. Al verlos Drew cambió a una canción lenta, de esas que se bailan abrazados, pero Stanley sabía que no tenía nada que ver con Carson y SmothRal.

Charlie también miró a su prima preguntándose en qué consistía su juego. Drew, como tantas otras veces, parecía absorta en sus pensamientos. Hasta el punto que no parecía haber notado el muérdago que alguien había puesto sobre el piano. O tal vez no le importaba, era difícil decir.

Luego miró a Stanley bailando con Eos. Estaba de espaldas a ella y Eos había apoyado su cabeza sobre su hombro. El aspecto dulce de Eos hacía que la gente se sintiera cómoda con ella y que el interés de Stanley por ella resultase creíble. Apretó los labios, Charlotte Prince no compartía. Se disculpó con Camerón y cruzó el salón para tocar el hombro de Stanley.

- Creo que toca cambio de parejas – dijo agitando su melena tras ella.

Tal vez fuera por su naturaleza tranquila y discreta que si a Eos le molestó el cambio no lo dijo. O tal vez no le importaba con quien bailar. Stanley carraspeó un poco, sospechaba que tendría que pagar por esto. Aún así ofreció su mano a Charlotte. Ella sonrió con una dulzura engañosa y puso sus manos alrededor de su cuello, posesiva. Había una rama de muérdago cerca y, por mucho que a Stanley le costase reconocerlo, tenía que admitir que el plan de Drew estaba funcionando…

Entonces, cuando estaba a punto de besarla, Benson irrumpió en el salón. Estaba empapada, manchada de vómito y aferraba unos papeles mojados cuya tinta estaba completamente corrida. Era una visión grotesca, como uno de esos fantasmas de mujeres ahogadas cuya piel se ha vuelto pálida e hinchada o un Inferius.

Drew paró de tocar produciendo un sonido discordante y luego silencio. Charlotte miró a Benson chorreando sobre su alfombra persa, completamente paralizada por la impresión. Stanley apartó a Charlotte como si la estuviera protegiendo de una especie de monstruo salido del averno. Luckson presionó sus nudillos y sólo le faltó escupirla. Carson y SmothRal la miraron con repugnancia y se hicieron a un lado mientras ella caminaba hacia el centro del salón. Incluso Cameron y Eos fueron incapaces de ocultar su asco. Benson se paró en mitad del salón, ya nadie se acordaba de la música, la fiesta o el muérdago.

- ¿Y Miller? – preguntó con voz temblorosa.

- Ya te dije que no le ha sido posible venir – respondió Drew desde el piano. Se la veía tensa y sus manos había dejado de acariciar las teclas del piano para acariciar su varita.

Aqua entró en la habitación y se detuvo al ver a Benson. La fea dio un paso hacia Drew, tambaleándose. El resto se apartaron, manteniendo las distancias y formando un círculo a su alrededor.

- Aqua dice que Miller esta muerto – balbuceó Benson

- Pues claro que esta muerto estúpida – Le espetó Afford con una auténtica mirada de odio. – Eres la única imbécil que no se ha enterado.

- Pero Drew me dijo que estaba en Dumstrag y que me echaba de menos.

Todos se giraron a mirar a Drew. Ella se encogió de hombros, su expresión era la misma que habría tenido una niña a la que acabasen de pillar haciendo una travesura.

- No podéis culparme por querer librarme a Slytherin de ella. Es una desgracia para la casa, nos avergüenza–

Drew se levantó del piano y se alisó la falda sosteniendo la mirada del resto. Charlotte miró a su prima y luego a la cosa que chorreaba sobre su alfombra persa. Puede que hubiera enturbiado la memoria de Miller pero había que reconocer que tenía un buen motivo. Charlotte puso su mano sobre la cabeza y dio un paso hacia delante.

- Es cierto, ni siquiera es inteligente como Cameron.

- O fuerte como Afford – apoyó Aqua desde la entrada y cerrando un poco el cerco.

- Ni sabe provocar miedo como CarsonDrew esbozó media sonrisa.

- Tampoco es capaz de rastrear gente – dijo SmothRal mirando a Stanley.

- No es persuasiva como Charlie – añadió Carson haciendo un gesto amenazador.

- Ni eficaz como Aqua – Cameron se cruzó de brazos con su mirada fija en la temblorosa Benson.

- O discreta como Eos – comentó Stanley mirando de reojo a Charlotte.

- Ni siquiera tiene sentido del humor como SmothRal – susurró Eos.

Poco a poco habían ido rodeándola. Benson les miró a través de sus gafas de culo de botella empañadas. Sus rostros reflejaban con claridad el desprecio que les causaba, pero a ella le daba igual todo eso, lo único que le importaba era que Miller estaba muerto y que Drew le había mentido. Se había burlado de ella.

- ¿Y tú? ¿Tú para que vales? – dijo caminado hacia Drew - ¡Sólo para mentir! – gritó apuntándola con una varita temblorosa.

Drew alzó su propia varita pero antes de que pudiera hacer nada más Afford la golpeó con el reverso del puño en la cara rompiendo sus gafas de culo de botella y tirándola al suelo.

- Por lo que se ve para deshacerse de la basura. – respondió Luckson avanzando hacia ella de forma amenazadora y obligándola a retroceder para que no la pisara.

Drew sonrió a Luckson y luego arrebató la varita de Benson con un expelliarmo. Los Slytherin se miraron entre ellos. Poco a poco sus varitas se fueron alzando para apuntar a Benson.

- No eres uno de nosotros. Sal de mi salón, cosa – La voz de Charlotte destilaba veneno.

- Nadie te quiere aquí, Fea – se mofó Carson

- Vete y no vuelvas, estúpida – añadió Aqua con frialdad.

Benson se levantó trastabillando y salió corriendo. Todos irrumpieron en risas. La sonrisa de Drew se amplió a una de triunfo. Parecía que por fin la casa Slytherin se había puesto de acuerdo en algo. Aquellas navidades los Slytherin había recuperado su unidad y eso era el mejor regalo que podía esperar. El dinero no compra una invitación a la casa de los Prince y la sangre no basta para ser un verdadero Slytherin, aquellas navidades serían sólo para ellos.

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