Tuesday, October 09, 2007

Una vida perfecta


Pansy se puso el vestido. Era un vestido en seda verde que la envolvía con delicadeza y no podía dejar de maravillarse de la suavidad y sutileza de la tela, era como si no llevase nada, ideal para un día de verano. Se miró una última vez en el espejo. El pelo negro y brillante, una ligera sombra de ojos verde y los labios rojos. Perfecta para un día perfecto, pensó. A Pansy le gustaban aquellas reuniones sociales en las que solo había lo mejor de los mejor. Perfecta, Pansy tenía una vida perfecta. O, al menos, eso era lo que se repetía una y otra vez.

Bajó las escaleras despacio, deslizando la mano por la barandilla de las escaleras en un gesto elegante y estudiado para causar el máximo efecto. A Pansy le encantaba dejarse admirar.

Esta vez el objeto de su puesta en escena era Draco Malfoy. El joven delgado y rubio la estaba esperando recostado en el sillón con sus pies apoyados sobre la mesita de mármol. Tenía una copa de vino en la mano pese a ser aún temprano. Pansy se detuvo a mitad de las escaleras para asegurarse de que le prestaba atención mientras bajaba, no tenía sentido ponerse aquellos tacones de aguja si nadie lo notaba y sabía que, desde el sillón, había una vista perfecta de sus piernas. Cuando llegó hasta abajo aceptó graciosamente el cumplido de Draco.

- ¿Esto? - dijo señalando el vestido de seda - Es solo un trapo viejo.

Se colgó del brazo de Draco con una actitud entre mimosa y coqueta. Sus labios apenas rozaron los de Draco cuando comenzó a guiarlo hacia la puerta.

- ¿Nos vamos ya?

Draco no se movió y la miró de arriba a abajo, el pelo rubio le caía sobre los ojos y su expresión de perpetuo desdén se había borrado por un segundo para ser sustituida por una sonrisa depredadora mientras rodeaba a Pansy con sus brazos. sus manos descendieron hasta su trasero. Pansy tomó a Draco de las manos y se desembarazó de su abrazo. Luego hizo un mohín de decepción.

- Dijiste que iríamos. Además - Pansy pareció animarse repentinamente - será divertido escandalizarles.

Pansy esbozó una sonrisa pícara. Draco era el chico más atractivo de la escuela y la mayoría de las chicas le deseaban. Le encantaba sentir las miradas de envidia de las chicas cuando la veían con Draco. Pansy mordisqueó el labio inferior de Draco.

- Vamos, lo pasaremos bien - susurró.

Pero una vez allí se sintió decepcionada sin saber porqué. Draco estaba jugando al quiditch con sus amigotes. La zorra de Krum y la cínica de Lloyd habían ido detrás para babear tras los chicos, pero Pansy estaba por encima de esas cosas.

Terminó la copa de champagne y la arrojó sobre el césped antes de adentrarse en el jardín de rosas que había junto a la mansión de campo. Dio un par de vueltas antes de decidir que se aburría y que los tacones la estaban matando. Además, vista una rosa vistas todas.

Estaba a punto de resignarse a ver el quiditch cuando vio a la prima de Draco, Drew Blacksmith, escabullirse por la parte trasera de la casa. Pansy la miró intrigada, había visto gente que intentaba colarse en aquellas fiestas, normalmente perdedores que no aceptaban no estar a la altura, pero era la primera vez que veía alguien intentar escaparse.

Pansy se quitó los tacones, en parte para hacer menos ruido y en parte para dejar que sus pies descansasen un poco. Se ocultó tras un gran rosal y esperó a que Blacksmith pasase de largo. Cuando terminó de atravesar los jardines la siguió descalza. Un poco más allá de los rosales había un sendero que se adentraba en uno de esos laberintos de maleza y seto recortado con escondites para las parejas. Pansy conocía muy bien alguno de aquellos escondites, ya había estado antes con Draco. Sonrió, parecía que la mosquita muerta no era tan inocente. ¿Con quién habría quedado?

Blacksmith parecía saber a dónde iba y, ya dentro del laberinto, aceleró el paso. Pansy también acelero. Por un instante pensó que la había perdido. Entonces, al final de un pasadizo vegetal vio el cabello cobrizo de Blacksmith desaparecer tras un seto recortado con la forma de un caballo de ajedrez. Pansy corrió hasta allí y, nada más girar, se encontró con que el camino terminaba abruptamente en un arco de espinos que daba a un pequeño recodo con una fuente en el centro y un banco de piedra al fondo.

Blacksmith estaba sentada en el banco con un libro en el regazo. Típico ravenclaw, pensó Pansy frustrada. Se recompuso y caminó hasta la fuente. Se sentó al borde y metió los pies en el agua. Suspiró de satisfacción mientras estudiaba a Drew. Su cabello cobrizo le caía en tirabuzones sobre la espalda y sus rasgos delicados le recordaban remotamente a los de la madre de Draco. Pansy pensó que si se arreglase podría haberse considerado hermosa pero, por algún motivo que ella jamás entendería, insistía en vestir túnicas anchas y nada favorecedoras. Estaba claro que no sabía sacarse partido.

- Parece que te han dejado plantada – comentó casualmente.

Pansy estiró las piernas con los pies aún dentro de la fuente pero no apartó la mirada de Drew. La otra chica permaneció en silencio por un momento antes de responder. A Pansy le pareció que tenía una expresión calculadora, como si intentase decidir qué estrategia seguir.

- Quería estar sola – Dijo al fin mostrando su libro y tono cortante.

Era una respuesta creíble considerando como vestía, que era ravenclaw y todo eso, pero había algo que no terminaba de convencerla. Puede que fuese por el tiempo que había tardado en contestarla o puede que fuese por la manera en que la miraba ahora en lugar de continuar con su lectura pero Pansy no terminó de creerla.

- Vamos, vamos, si me dices quién es te ayudaré a vengarte – ofreció en tono amistoso.

Tenía curiosidad por saber qué hacía allí la chica. Eso y que cualquier cosa resultaba más entretenida que juntarse con Krum y Lloyd para ver el quiditch. Drew entrecerró los ojos y colocó un marca paginas en el libro.

- Creo que vi a Draco jugando al quiditch al otro lado de la casa. Dbe estar buscándote. – Respondió en un tono tan casual como el que ella había usado antes.

Tuvo que reconocer que la había subestimado, no solo acababa de recordarle que a ella también la habían dejado plantada y sugerirle que se marchase, sino que seguía sin revelar nada. Pansy sonrió, le encantaban los desafíos y no pensaba darse por vencida. Hizo un mohín y se levantó para ir a sentarse en el banco junto a ella.

- Parece que nos han dejado solas – dijo mientras apartaba un mechón de pelo de la cara de Drew con un dedo.

Estaba muy cerca, con su rodilla rozando la de ella. Drew se giró para mirarla y levantó una ceja. Pansy pensó que tenía los ojos bonitos y que le gustaba su perfume, estaba segura de que era caro. De pronto sentía cierta… curiosidad.

- ¿Qué podríamos hacer para entretenernos? – ronroneó.

Los ojos de Drew se abrieron por la sorpresa, aunque consiguió mantener algo de compostura. Pansy soltó una risita y agitó su cabellera oscura acercándose más. Drew miró hacia el arco de espinos, como si temiese que pudiese llegar alguien en cualquier momento. Luego cerró el libro.

- Creo que deberíamos volver, deben estar a punto de servir la comida y nos estarán buscando… - comenzó a decir.
- ¿Y quién va a buscarnos? – la cortó mientras ponía la manos sobre su rodilla.

Ella pareció dudar como si no estuviese segura de las intenciones de Pansy. Abrió la boca como si fuese a decir algo pero un segundo después volvió a cerrarla y se levantó.

- El… el secretario de mi padre debe estar buscándome.

Pansy la miró con incredulidad y ella carraspeó un poco.

- Mi padre es muy controlador – aclaró. A Pansy le sonó raro – Y Draco es posesivo – insistió.

Pansy se puso de pié con las manos en las caderas e hizo un gesto desdeñoso.

- ¿Draco? ¡Ja! Si se cree que puede tontear con Krum y que yo me quede quieta esta muy equivocado.

Drew se rió un poco pero no dijo nada, sino que se fue por el arco de espino y desapareció tras el seto con forma de caballo de ajedrez. Pansy se agachó a recoger sus sandalias. Luego limpió sus pies en la fuente y se calzó de nuevo.

Drew se había adelantado bastante. Pansy volvió a verla entre los rosales hablando con un hombre alto y moreno de unos treinta y tantos. No tuvo ocasión de acercase a escuchar porque se separaron poco después y cada uno se fue en una dirección distinta. Iba a seguir a Drew hasta la casa cuando escuchó la voz irritada de Draco a su espalda.

- ¿Dónde te habías metido?

Pansy se giró con una de sus características sonrisas y se lo encontró con la zorra de Krum, vestida de rosa pastel dos tallas más pequeño de lo necesario y colgada de su brazo mientras le reía las gracias. Consiguió mantener su sonrisa mediante pura voluntad y se acercó a ellos.

- Solo estaba paseando. Te eché de menos – dijo jugueteando con su pelo y adoptando una pose sugerente.

Draco sonrió con sus ojos fijos en ella, parecía haberse olvidado de Krum, aunque ella no parecía querer aceptarlo y seguía sujeta al brazo de Draco mientras le lanzaba miradas de odio.

- Ganamos el partido. – comentó Draco.
- Por supuesto, querido – Pansy se acercó a Draco y sujetó su cara para darle un beso lento y apasionado, era una forma de recordarle a Krum que estaba de más.

Draco parecía disfrutar de la competencia entre ellas dos y le ofreció su otro brazo pero no mandó a Krum a paseo. A diferencia de Krum, Pansy no se colgó del brazo de Draco, sino que se colocó a su lado apoyando solo su mano.

- Ya deben de haber servido la comida, deberíamos ir a coger sitio o puede que tengamos que sentarnos junto a algún indeseable – sus ojos se clavaron en Krum.

Draco se rió y Krum se removió inquieta, no estaba en su ambiente y lo sabía. Pansy sonrió triunfante mientras saludaba con una mano a Zabini, Nott y Swann. Luego miró maliciosamente a la perdedora de Krum.

- ¡Oh! No los conoces ¿Verdad? – comentó como si acabase de darse cuenta- Bueno, estoy segura de que encontrarás alguien con quien sentarte. Tal vez con la prima de Draco, aunque no, ella esta sola por voluntad propia no como tu…

Draco volvió a reírse y Pansy sonrió triunfante mientras iban a sentarse a una de las mesas que había junto a la piscina. Krum les siguió algo más rigida murmurando un intento de réplica que ella ignoró. No importaba cuanto se esforzase, aquella advenediza nunca sería más que una nueva rica carente de clase y la falta de dignidad con la que intentaba suplirla solo le serviría para que los chicos la usasen. Si, Pansy sabía que a Draco le apetecía echarle un revolcón pero también sabía que, a la larga, acabaría por aburrirse de Krum como había pasado con las otras y, entonces, volvería con ella. Lo que le molestaba no era que Draco se divirtiese un poco, ella también se divertía con otros cuando le convenía, lo que le molestaba era que lo hiciera en público.

Pansy cruzó sus largas piernas de forma sexy, su vestido de seda y sus tacones atraían todas las miradas, incluso aunque Krum intentase competir dejando que su falda se subiese. Seguro que no lleva bragas, pensó con desprecio. Cogió su copa y la alargó para que le sirviesen algo de vino. Krum extendió también su copa y la sonrió con cinismo mientras hablaba de banalidades que a Pansy no le interesaban en absoluto. Lo dejó estar hasta que Krum olvidó con quien trataba e intentó insultarla.

- Deberías moderarte con la comida, estas cogiendo peso, Pansy querida

Pansy se inclinó hacia delante ofreciendo una buena vista de su escote a Draco.

- Sólo en los sitios correctos, ¿No te parece cielo?

Pansy se pasó la lengua por los labios y sonrió insinuante. Draco le devolvió la sonrisa y la rodeó con sus brazos para besarla. Le dejó que disfrutase un poco antes de tirar la copa de vino sobre Krum como si fuese un accidente.

- ¡Será zorra! – chilló Krum.

La gente de las otras mesas se volvió a mirarla y a Pansy le pareció que incluso Drew la miraba con la compasión que se reserva para los retrasados. Pansy se llevo la mano a la boca como si estuviese arrepentida.

- ¡Oh! Lo siento querida, ha sido un accidente. Y es vino tinto, ¡que lástima! Aunque la verdad es que el vestido que llevas es algo viejo y se te esta quedando pequeño. Creo que deberías tirarlo y comprarte nuevos.

Escuchó varias risitas disimuladas por los alrededores que se callaron cuando Krum se volvió furiosa a mirarles. Krum se levantó para ir al baño a limpiarse bajo la mirada triunfante de Pansy.

Sin Krum el resto de la comida transcurrió como estaba previsto, pero por la tarde Draco volvió a desaparecer, probablemente para hacerle a Krum las cosas que Pansy no le dejaba. Con un poco de suerte la dejará preñada, pensó. Aunque no, era probable que solo la sodomizase. La idea le hizo sonreír con malicia, pero no pasó mucho tiempo antes de que volviese a sentirse aburrida.

Paseó junto al borde de la piscina con una copa de vino en la mano e ignorando las miradas lujuriosas de los chicos y envidiosas de las chicas. Conocía a la mayoría, pero ninguno le parecía lo suficiente interesante como para molestarse en dirigirle la palabra. E incluso aunque parte de ella pensase que debía equilibrar la balanza y buscarse un entretenimiento para pasar la tarde, a diferencia de Krum ella si tenía estándares.

Entonces la vio otra vez. Drew estaba apartada sentada a la sombra junto a la piscina y aún con aquella túnica larga nada apropiada. Poco a poco se fue formando una nueva sonrisa en la boca de Pansy, acababa de encontrar el modo de pasar la tarde.

Se acercó tranquilamente hasta dónde estaba Drew leyendo y cuando llegó hasta ella fingió tropezarse para derramar algo del vino en su túnica, quería ver lo que había debajo. La primera reacción de Drew fue apartar el libro y luego mirarla. La chica levantó una ceja.

- Debe ser un vino muy bueno –comentó intencionadamente – Ahora, si me disculpas, creo que tendré que cambiarme.

Pansy sonrió pese a la clara insinuación de que estaba borracha, las dos sabían que había sido intencionado, pero a diferencia de Kira Drew había escogido no montar una escena. Además, su plan iba según lo previsto.

- Puedo dejarte algo, tengo ropa arriba, en mi habitación. Draco y yo venimos aquí a menudo.

Drew estudió a Pansy durante unos segundos. Su expresión volvía a ser calculadora. Finalmente se levantó para ponerse a su altura y sonrió sin dejar de mirarla. Era una sonrisa amplia y, por un instante, le recordó a la de Draco.

- Es realmente amable de tu parte ofrecerte, aunque no es realmente necesario.

Pansy se acercó más a ella hasta que quedaron frente a frente y la tomó de la mano que no sostenía el libro.

- Insisto, ha sido culpa mía. Realmente es un buen vino. - Drew se rió un poco
- Es el único que merece la pena derramar – contestó.

Pansy sonrió, la conversación había tomado un giro inesperado aunque no desagradable. Empezaba ver cierto… parecido familiar, después de todo parecía que Drew sí hacía honor a su apellido… y antes de que cayese en desgracia, se decían muchas cosas interesantes de su hermano entre las chicas.

Pansy la guió hacia la parte de arriba de la mansión, a una de las alas poco frecuentadas donde estaba su habitación. Draco y ella tampoco pasaban tanto tiempo allí, pero la casa era lo suficientemente grande como para que pudiesen permitirse darle una habitación permanente. Y lo suficientemente grande como para que nadie las molestase.

Drew entró tras ella en la enorme habitación, aunque no tan grande como la de su casa. La habitación estaba decorada en verde, con una gran cama que rara vez usaba, un tocador con varios espejos y una terraza al fondo. Pansy cerró la puerta tras ella y comenzó a mirar en el armario mientras Drew se dirigía al baño.

- A mi padre va a encantarle, – comentó en tono irónico – siempre ha pensado que me sentaría mejor el verde.

Pansy se dio la vuelta y se quedó mirando como Drew se despojaba de la túnica para quedarse casi desnuda en un conjunto de lencería de encaje negro. Había dejado tirada la túnica en el mismo sitio que había caído. Después se sentó en uno de los sillones y se recostó con las piernas estiradas sobre uno de los brazos. Pansy dejó de mirar vestidos, no había prisa para que se vistiese.

- ¿No hay nada de mi talla? – preguntó en tono burlón
- Es que no estoy segura de tu talla – respondió Pansy acercándose – Creo que… necesitaría tomar medidas.

Drew se rió de nuevo echando la cabeza hacia detrás y su cabello desparramándose tras ella.



- Eso era lo que me temía.
- No te preocupes, - Pansy se sentó en el borde del mismo sofá en el que estaba Drew - encontraremos algo que vaya con lo que llevas puesto. Pansy se inclino sobre Drew - Me encanta la ropa interior cara. – ronroneó
- Yo también me he aficionado.

Las dos se quedaron mirando en silencio, plenamente conscientes de dónde rozaba la piel de una con la de la otra. Pansy incluso podía oler el perfume de Drew, un aroma sutil a lirio entremezclado con el olor a ella. Solo tenía que estirar la mano para poder acariciar su pelo cobrizo, su pecho, sus labios… pero seguía inmóvil por temor a que si hacía el gesto equivocado todo acabaría bruscamente.

Mientras Drew no apartaba sus ojos azul claro de ella, estudiándola con una mezcla de curiosidad y provocación. Pansy reconoció aquella actitud, era un juego al que ya había jugado antes, un desafío para ver hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Se mordió levemente el labio inferior. Drew tenía la boca entreabierta, con sus labios jugosos en una sonrisa insolente.

Despacio, muy despacio, giró hasta estar sobre ella, con una mano a cada lado de su cuerpo y sus labios a solo unos centímetros de los de ella. Sus ojos pasaron de los ojos a los labios para regresar a los ojos. Pero Drew seguía mirándola, sin alterar su sonrisa confiada o hacerle una indicación para que siguiese.

Sin previo aviso, la besó. Ya no había vuelta atrás, si la apartaba ya no podría decir que estaba solo fingiendo. ¿O sí? ¿A quién iban a creer? Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Drew respondió al beso con roces suaves de los labios, pequeños mordisquitos y caricias con la lengua. Sus dedos se hundieron en el pelo negro de Pansy acariciando su nuca mientras su otra mano rozaba la cintura por encima del vestido. Pansy podía sentir su cuerpo contra el suyo, su pecho subir y bajar cada vez que respiraba y aquel perfume caro que tanto le gustaba envolverla.

Casi como si tuviesen voluntad propia se encontró con que estaba acariciando un muslo de piel aterciopelada con una mano y la espalda desnuda con la otra. Pansy se detuvo bruscamente y se apartó. Drew la estudió por un momento. El pelo negro revuelto, el carmín ligeramente corrido y los ojos negros entrecerrados en una mirada suspicaz. Entonces, Drew esbozó la misma sonrisa provocativa y dijo lo que más deseaba oír Pansy.

- Nadie lo sabrá.

Pansy sonrió aliviada y volvió a besarla, esta vez buscando el interior de la boca con la lengua. Era probable que Drew sintiese la misma curiosidad que ella, se dijo, solo era eso, curiosidad. ¿No? Pero a medida que exploraba el cuerpo de Drew con sus manos, su boca y sus ojos, se sentía cada vez más excitada. Ya no era curiosidad, era también deseo.

Y placer. Un placer tan intenso que hizo que perdiese todo pudor. Cuando Pansy quiso darse cuenta, su vestido de seda verde estaba descartado sobre el sillón, su ropa interior estaba tirada en el suelo y ella yacía desnuda y jadeante sobre la cama deshecha.

Pansy colocó la almohada contra la pared y se quedó sentada en la cama con su espalda apoyada en la almohada y sonrisa satisfecha. Drew había dejado la puerta del baño abierta mientras se duchaba. Pansy la observó desde la cama, como se enjabonaba, el agua resbalar por su espalda y los ligeros gemidos de placer que hacía. Sin apartar los ojos de ella, Pansy comenzó a acariciarse sorprendida por la facilidad con que había vuelto a excitarse.

Lentamente, deslizó su dedo corazón en su sexo mientras que con la otra mano se acariciaba los pezones. Drew salió de la ducha y comenzó a secarse despacio, exhibiéndose. Y mientras lo hacía, la miraba con la misma sonrisa provocativa que le había dedicado antes. Pansy introdujo otro dedo más. Cerró los ojos acelerando el ritmo con que sus dedos entraban y salían. Y entonces sintió la mano de Drew sobre la suya, guiándola, mientras la besaba. Pansy emitió unos gemidos ahogados, estaba al borde del orgasmo. Drew añadió un dedo a los dos suyos y Pansy sintió su cuerpo contraerse en espasmos de placer.

Drew la besó una vez más con suavidad. Pansy abrió los ojos y Drew sonrió antes de llevarse los dos dedos de Pansy a la boca y lamerlo lascivamente. Cuando terminó se apartó de ella y se levantó.

- Será mejor que me vista, deben estarse preguntando dónde estamos.

El comentario le recordó a cuando la había visto aquella mañana salir a escondidas de la casa para adentrarse en el laberinto. De nuevo Drew parecía preocupada por quien pudiese descubrirlas.

- ¿Con quién habías quedado? – soltó de sopetón.

Drew recogió su ropa interior y se volvió para mirarla con una sonrisa insolente.
- ¿Acaso te pregunto yo con quién esta Draco? No hagas preguntas que no voy a responder.

Pansy hizo una mueca de frustración, todos sabían con quién estaba y lo que estaba haciendo, aunque jamás entendería que interés podía tener Draco en el culo celulítico de Kira.

- Kira es una perdedora.

Drew asintió como si considerase el comentario mientras se ponía las bragas.

- Es incapaz de negarle nada a Draco, pero eso hará que se canse pronto. Igual que con las otras.

Pansy se dio la vuelta y se tumbó boca abajo, con la cabeza apoyada sobre los brazos y expresión pensativa.

- Supongo, pero es molesta. Ni siquiera sabe guardar las apariencias.

Drew se giró mientras se abrochaba el sujetador y la miró con la cabeza inclinada y las pestañas bajas desde el sillón.

- Si, parece que nadie le haya enseñado discreción… o etiqueta. – Se encogió de hombros – Como todos los nuevos ricos.

Pansy se rió sabía perfectamente a lo que se refería. No bastaba tener dinero, también había que tener clase y eso era algo que Krum jamás tendría. Lo que Pansy no entendía era porqué Drew, que si pertenecía a una buena familia y sabía cómo comportarse no lo hacía. O por qué vestía con ropa conservadora y no se arreglaba, con lo sexy que resultaba en ropa interior… Entonces Pansy recordó la excusa con que la había traído.

- Al final no te hemos buscado un vestido – dijo incorporándose sobre los antebrazos.

Drew esbozó una sonrisa maliciosa.

- No importa, ya he encontrado uno. – respondió mientras cogía el vestido de seda verde.

Pansy levantó el cuerpo y se quedó sentaba al borde de la cama. Todos la habían visto con ese vestido. Abrió la boca para protestar pero Drew ya se lo estaba poniendo. El vestido de seda le caía con gracia formando pliegues en todos los sitios correctos, igual que cuando lo había llevado Pansy. Llevar ese vestido era una provocación y eso hizo que sonriese.

- Te sienta bien el verde. – sus ojos negros relucieron y su expresión era calculadora – Deberías vestirlo más a menudo, encajarías.
- Es… - Drew parecía considerar sus palabras – una oferta generosa, pero prefiero no llamar la atención.

Pansy hizo un mohín de decepción pero no preguntó más, sabía que no respondería. Drew se levantó, fue hasta el tocador y se sentó de espaldas a Pansy para peinarse.

- Entonces… - Pansy dudó cómo plantearlo - ¿querrás que te devuelva el vestido?

Drew miró el reflejo de Pansy en el espejo sin dejar de peinarse.

- No merece la pena, ya compraré otro.

Era una respuesta previsible, pero Pansy no pudo ocultar su decepción y se dejó caer de espaldas sobre la cama. Drew la miró de reojo mientras dejaba el peine sobre la mesa.

- Creo que me he dejado mi libro por alguna parte – comentó mientras se levantaba para irse.

Pansy la miró aún algo molesta, todavía pretendería que la ayudase a buscarlo. Esto es típico ravenclaw, pensó. Pero Drew estaba ya junto a la puerta.

- Te agradecería que me lo devolvieses si lo encuentras – añadió antes de salir.

Pansy la miró cerrar la puerta y se quedó tumbada en la cama, no convenía que las viesen juntas. Más tarde, después de ducharse y vestirse, encontró el libro sobre el tocador.

- Si, seguro que me agradece que se lo lleve a casa. - Pansy se rió un poco y guardó el libro en su bolso. – Condenada ravenclaw.

Pero una cosa era cierta, era una excusa más creíble en el hipotético caso de que alguien las encontrase. Estaba bajando las escaleras cuando se encontró con Draco, tenía el pelo rubio algo revuelto y la ropa arrugada.

- ¿Qué hacías arriba? ¿Por qué te has cambiado de vestido? – preguntó con tono irritado – Te he estado buscando.

Pansy sonrió levemente y apartó un mechón de cabello azabache.

- Hacía calor. Me apetecía darme una ducha y cambiarme de ropa. - la mentira salió con facilidad de sus labios.

Draco la miró con suspicacia pero aceptó su respuesta y le ofreció el brazo.

- Vamos fuera, se está más fresco.

Pansy le cogió del brazo y tampoco dijo nada de su aspecto, ni preguntó dónde estaba Krum. Y justo en ese momento la vio, con su vestido verde de seda. Fue sólo un instante antes de que el mismo hombre alto y moreno con el que la había visto hablar entre los rosales pusiese el brazo sobre sus hombros y desapareciesen.

- ¿No era ese tu vestido? – preguntó Draco alzando una ceja.

Pansy tardó un segundo más de la cuenta antes de decidir que lo mejor era reconocerlo.

- Pensé que a tu prima le vendrían bien unos consejos de belleza.

Draco la estudió unos momentos antes de volver a sonreír con su confianza habitual.

- Le queda bien, pero no tanto como a ti – respondió de modo zalamero.

Pansy le besó y sonrió. Si, definitivamente tenía el novio perfecto y una vida perfecta.

ELEKTRA


Podía sentir sus dedos acariciando mi pelo y su piel desnuda contra la mía. Por un momento me permití permanecer así, con los ojos cerrados, envuelta en sus brazos y su olor, recreándome en la falsa sensación de seguridad que me proporcionaba el calor de su cuerpo. Fingía dormir para preservar la ilusión de intimidad que compartíamos.

No podía durar. Lo había sabido desde un principio, cuando había salido al escenario y el asiento de mi padre estaba vacío y, en su lugar, había aparecido James. Alto y moreno, vestido con una levita de buen corte que, si te acercabas lo suficiente, se veía algo desgastada por el uso. Recordé como al verle había pensado como, pese a estar ya en la treintena, era bastante atractivo. Luego la música comenzó a sonar y yo me dejé llevar por ella, olvidándome de aquel pensamiento.

Las manos de James recorrieron mi cuerpo seguidas de sus labios, despacio, alternado los besos y caricias con mordiscos suaves. James se tomaba su tiempo para atender cada centímetro de mi piel. Dejé escapar un gemido suave pero me resistí a abrir los ojos. Quería creer que mientras no lo hiciese no tendría que preocuparme por nada más que por su tacto y su olor.

Otra mentira, igual que cuando me decía a mi misma que esta vez mi padre si vendría a verme bailar. O cuando imaginaba que mi madre regresaría de su coma y aparecería entre el público para darme una sorpresa. Pero cuando terminaba la música y les buscaba con la mirada entre el público, el único que estaba era James, destacando por encima del resto por su estatura. Y aquella noche no había sido distinta. No pude ocultar mi decepción por ello.

James había descendido hasta mis pechos. Su mano copaba el derecho mientras su lengua jugaba con el otro. Abrí los ojos y acaricié su pelo oscuro. Sus ojos negros buscaron los míos, pero yo eludí su mirada fingiendo estar concentrada en sus hombros musculosos. No quería pensar en nada más que no fuese el placer.

Aquí y ahora. Nada más, sin importar el precio que tuviese que pagar por ello. Así había sido detrás del escenario, cuando James había ido a recogerme, siempre formal y con un aspecto impecable pese a su ropa vieja.

- ¿Tampoco esta vez ha venido? - le había preguntado pese a conocer ya la respuesta.

Y tampoco me importaba, la decepción había dado paso a algo más. James no respondió y bajó su mirada. Puede que si me hubiese parado a pensar no lo hubiese hecho, pero en aquel momento lo único que sabía era que no quería estar sola. Recuerdo como le miré, estudiando su cuerpo musculoso y su rostro de facciones marcadas.

La mano de James se abrió paso entre mis muslos acariciándome con suavidad. Busqué sus labios con los míos, excitada, hambrienta. Le besé de forma salvaje, explorando su boca con mi lengua, mordisqueando su labio inferior y jugando con su lengua. Como si de ese modo pudiese rellenar mi vacío.

Eso era lo que había hecho al llegar a casa, buscar un modo de llenar el vacío. Me había sentado en el reposa brazos del sillón donde James estaba leyendo y había apartado con un dedo un mechón de pelo suelto, aquel precioso pelo negro, y me incliné a mirar. Luego, de forma deliberada, me había dejado caer en su regazo, como si quisiese compartir su lectura. Pero mi mano siguió acariciando su pelo y dejé que mi cabeza reposase sobre su pecho.

Saboreé el miembro de James sin dejar de tocarle y acariciarle. Tenía su cabeza entre mis piernas y sentía su lengua lamiendo mi sexo. Gemí de placer y me abandoné a las sensaciones, al instinto.

Me pregunté si había sido instinto lo que le llevó a devolver mi beso cuando al cerrar el libro no quise que se marchara. No puedo decir que supiese lo que estaba haciendo. Mis brazos rodearon su cuello y apreté mi cuerpo contra el suyo. Luego le besé, inexperta, insegura, desesperada.

Bese de nuevo a James. Podía sentir su erección mientras él separaba mis piernas y se colocaba sobre mi. Yo ardía de deseo pero él se detuvo, buscando con su mirada mi confirmación.

Igual que había hecho cuando se rompió el beso. No sé si horrorizado por lo que había hecho o asustado por las consecuencias. Pero sus protestas no tenían fuerza y su aliento aún estaba entrecortado. Me mirada con deseo y no hizo nada por apartarme cuando comencé a besar su cuello.

Arqueé mi espalda sacudida por el orgasmo. El pelo de James caía sobre mi como una cortina. Nos miramos jadeantes con nuestros brazos y piernas aún entrelazados. James me besó de nuevo. como había hecho la noche anterior, pero esta vez no dijo nada.

Pero esta vez no dijo nada, ya lo había hecho la noche anterior.

- ¿Cómo... como vamos a decírselo a tu padre? - había susurrado a mi oído.

Yo le había mirado incrédula. Mi padre nunca lo aceptaría, no cuando afectaba a la reputación de la familia. Era un secreto que se aseguraría que permaneciese oculto, aún cuando para eso tuviese que enterrar su cadáver en el sótano. Y James debía saberlo mejor que nadie. Le miré con tristeza, puede que no fuese la única que se mentía a si misma.

- No lo haremos. Nadie puede saberlo.

Ninguno de los dos había dicho nada más, solo permanecimos mirándonos en silencio. Habíamos pasado la noche juntos y por la mañana había podido sentir sus dedos acariciando mi pelo y su piel desnuda contra la mía. Y aún ahora, mientras abandonaba mi cama y mi cuarto, con el pelo revuelto y la levita arrugada, no me arrepentía de nada.

Tuesday, June 26, 2007

Twitch



El escaneo no termina de convencerme pero tampoco se pierde demasiado. Esta hecho a mano con un pilot que es la versión pobre de un rotring XD. En cualquier caso me gusta el resultado. Se aceptan sugerencias sobre técnica. ;)

Pinky (Color)



Nelya fue tan amable de colorear mi dibujo, así que ya tenemos una versión en color de Pinky. A ver si voy poniendo más versiones de los personajes ^_^

Sunday, May 13, 2007

Pinky



Por una vez voy a poner un dibujo que si es mio. Este es un boceto que hice de Pinky. Es muy improbable que llegue a colorearla o hacer una versión definitiva, pero quién sabe. En cualquier caso si alguien se anima a darle un retoque es bien venido.

Monday, September 18, 2006

Drew Blacksmith




Retratos

Personajes: Drew Blacksmith
Nick: V_Vendeta / Drew Blacksmith
Notas: Esta es la historia que escribí para el personaje antes de empezar a jugar. Se agradecen la críticas y comentarios.


La casa estaba fría y silenciosa. Los muebles seguían cubiertos por sábanas blancas que los protegían del polvo y no había ninguna luz. Ella era la primera en pisar la vieja mansión en meses. Su padre no llegaría hasta dentro de dos días y su madre… su madre tal vez no regresara nunca. Drew señaló con la varita la chimenea y esta se llenó de llamas que iluminaron el salón.
Cansada por el viaje, se dejó caer sobre una butaca de respaldo alto sin molestarse siquiera en apartar la sábana. Su palidez y rasgos delicados le daban el aspecto de una muñeca de porcelana que alguien hubiera dejado olvidada. Había dejado el enorme baúl con la ropa y libros de la escuela en la entrada. Sabía que, aunque no pudiera verlo, el elfo doméstico se encargaría de subirlo a la habitación. Había sido así desde que podía recordar, a su padre no le gustaba la compañía de los sirvientes, aunque a Drew no le habría molestado en aquel momento.
Como cada verano, regresar de la escuela le producía una sensación de vacío. Drew miró hipnotizada las llamas perdida en los recuerdos. No se sentía en casa allí, ya no, pero no siempre había sido así. Habían tenido días felices y la casa había estado llena de vida. Era fácil cerrar los ojos e imaginar que su hermano Logan iba a entrar en cualquier momento a la carrera o que su madre vendría para sentarse frente al piano y tocar.
Pero todo seguía en silencio y ella seguía sola, dejando pasar el tiempo con la vista fija en las llamas, esperando que, tal vez, alguien viniese de visita y saliese de ellas.
No estaba segura de cuanto tiempo había permanecido allí, pero al final se levantó. Drew apuntó con la varita el candelabro, apartó el paño que lo cubría y susurró un conjuro que encendiera las tres velas blancas. Después fue hacia la biblioteca. Leer era un buen modo de evadirse. Mientras recorría las páginas de libros viejos y nuevos podía olvidarse del presente. Era fácil concentrarse en aprender nuevos conjuros. La magia, a diferencia del resto de su vida, era algo que si podía controlar.
Mucho más tarde, cuando las velas estaban casi consumidas, apartó a un lado un pesado tomo sobre contra-maldiciones y se restregó los ojos cansados. Una vez más había fallado, aunque eso no era nada nuevo. No era la primera vez que leía y releía aquellos tomos en busca de algo que pudiera ayudar a su madre, pero no había nada nuevo en aquellas palabras que casi podía recitar de memoria. No le importaba, se negaba a rendirse y perder la esperanza.
Miró dubitativa los estantes elevados de una de las estanterías, intentando decidir si comenzar otro libro más antes de irse a dormir, pero finalmente, las protestas de su estómago y el cansancio hicieron que desistiese.
Tomó de nuevo el candelabro y caminó por los pasillos vacíos ignorando las miradas escrutadoras de los cuadros. También ellos callaban, como si temieran romper el silencio. El comedor estaba iluminado. Stu, el elfo, se había asegurado que los candelabros tuvieran velas nuevas y que estas se encendiesen nada más llegar ella. Aún así, Drew ni siquiera pudo atisbar su sombra. Habría deseado no tener que cenar sola.
Se sentó frente al único plato. El mantel era nuevo, pero todo lo demás era igual y le resultaba extraño estar ahí, sin Logan, ni su madre. Frente a ella, había colocada una bandeja de plata, con un pavo asado, demasiado grande para ella, primorosamente decorado. Aquella era la comida favorita de Logan y no pudo evitar pensar en él. Echaba mucho de menos tener un hermano mayor al que acudir en busca de ayuda o consuelo. Drew probó con desgana la comida, intentando no pensar en Logan.
Finalmente apartó la comida. En ese momento, el plato y la bandeja desaparecieron, dejando en su lugar otra bandeja rectangular con un sobre sellado y un abrecartas en ella. Drew se quedo mirando la carta, tenía su nombre escrito en una letra alargada y de trazos firmes, era la letra de su padre. Cogió la carta y la observó, dando vueltas al sobre. Volvió a dejar la carta cerrada sobre la bandeja y se levantó de la mesa. Entonces escuchó la voz de su padre proveniente de su retrato y sus ojos fueron de ahí a la pared, donde la pintura más clara delataba que antes había un retrato ahí.
Drew agachó la cabeza ante la reprimenda y se sentó de nuevo frente a la carta. Cogió el abre cartas y abrió con cuidado el sobre para sacar un papel doblado cuidadosamente y con un ligero olor al tabaco de pipa que tanto le gustaba a su padre. Drew cerró los ojos durante un segundo y después cogió su varita y murmuró la palabra que hacía visible la tinta.
“Querida Drew,
Siento no haber podido ir a recogerte, espero que hayas llegado bien. Sé que te prometí estar ahí el domingo, pero me ha surgido un asunto de trabajo y me va a ser imposible llegar antes del martes. Pasaré toda la semana en Alemania para cerrar un acuerdo y estaré muy ocupado, pero he arreglado las cosas para que continúes con las clases de piano y un tutor te dé clases este verano.
Con amor
Logan Blacksmith”
Se quedó con la mirada perdida unos instantes. Dobló de nuevo la carta y la devolvió al sobre. Un tutor particular, pensó Drew y miró otra vez la marca del retrato ausente. Después miró de nuevo al sobre, valorando lo que aquello significaba. Drew suspiró, el gran orgullo y la gran decepción de su padre, pensó Drew, mirando la pared desnuda. Pero ella no podía pensar en él de ese modo, ella seguía recordándolo como había sido cuando eran pequeños, cuando la contaba historias y la protegía de los bogan, su hermano mayor. No quería pensar en lo que pasó, Drew cerró los ojos y apretó los puños hasta que controló las ganas de llorar. Respiró hondo y dejó la carta que arrugada sobre la bandeja. Después miró el retrato de su madre y se obligó a pensar en ella como había sido entonces. La echaba mucho de menos, pero ahora tenía que ser fuerte.
Drew se levantó y dio la espalda al retrato de su padre. Después, caminó hasta la repisa de la chimenea y se detuvo delante del retrato de familia que habían hecho cuando ella tenía ocho años y Logan doce. También ahí habían borrado su imagen. Drew sonrió con amargura al ver a una versión más joven de ella misma intentando en vano ocupar el espacio vacío. La intención de su padre era clara, pero, al igual que en el cuadro, ella no podía ocupar ese lugar vacío. ¿Cuánto tiempo tardaría su padre en darse cuenta de aquello?
Drew regresó hasta la mesa y cogió el candelabro, las velas se habían reducido a la mitad. Con un gesto de su varita hizo que el resto de las luces del comedor se apagaran y salió de allí. En los pasillos, fue más consciente que nunca de las miradas de los retratos. Ahora ella era la única que recorría aquellos pasillos y se sentía como una intrusa perturbando el silencio con sus pasos.
Por fin llegó a su cuarto. Todo estaba como lo había dejado, todo salvo una cosa, sobre su mesilla estaban las fotografías de su padre y su madre, pero el retrato de su hermano ya no estaba.
Drew fue hasta el arcón del colegió y lo abrió. Con cuidado sacó los libros y la ropa del colegió. Después comprobó que no había nadie y abrió un doble fondo. Seguía ahí, los cuatro felices alrededor de la tarta. Parecía una eternidad desde entonces, pero hacía poco más de un año. Desde entonces nada parecía tener sentido. No podía creerlo, su hermano, el mismo que siempre la había cuidado, era uno de ellos. Se negaba a creer que él era el responsable del estado de su madre. Drew tembló y cerró los ojos con la foto abrazada al pecho. Las lágrimas se escaparon entre sus pestañas.
Volvió a mirar aquella foto que parecía ahora tan lejana y a su hermano sonriendo en ella. Mirarlo le producía sentimientos enfrentados, como si se tratara de dos personas diferentes, y dolor, mucho dolor. Pero aún así se negaba a borrarlo de su vida y a olvidar, porque hacerlo significaría renunciar también a todo lo bueno. Apretó con fuerza la foto de los cuatro contra el pecho antes de devolverla a su escondite y ocultar el doble fondo bajo sus cosas. Después, se limpió las lágrimas con la manga de la túnica y se desnudó para acostarse. La cera de las velas rebosaba del candelabro cuando Drew las apagó y se metió en la gran cama. Antes de dormir, Drew miró una última vez la foto de su madre en la oscuridad y se prometió que no se rendiría, iba a recuperar su familia como fuera…

Un grito agudo la sacó de un sueño intranquilo. Aún medio dormida su mano apretó la suave madera de sauce de su varita bajo la almohada. Drew contuvo la respiración y se quedó completamente inmóvil, escuchando. Los viejos tablones del techo crujieron. Drew se puso tensa, Stu vivía en el ático, pero nunca le había oído antes. Los tablones volvieron a crujir.

Despacio Drew apartó las sabanas y se sentó al borde de la cama. Luego, fue de puntillas hasta la puerta ignorando el frío suelo. Los crujidos del techo seguían escuchándose, Drew tenía los nudillos blancos de apretar la varita. Con mucho cuidado para no hacer ruido empujó la puerta de su cuarto y miró por la rendija. El pasillo estaba completamente a oscuras. A lo lejos podían escucharse los sonoros ronquidos del cuadro del abuelo Oscar.

Drew respiró hondo antes de abrir la puerta. Sabía que las escaleras al ático estaban al final del pasillo y comenzó a recorrerlo a oscuras, tanteando el camino con su mano derecha mientras que con la izquierda sujetaba la varita por delante de ella.

Llegó hasta el pie de la estrecha escalera que subía al ático y subió ayudándose con las manos. Entonces escuchó una voz. Drew se detuvo a mitad de la escalera. Aquella voz arrogante le recordaba a Logan, pero no podía ser, se suponía que su hermano estaba en Azkaban. Drew sintió un escalofrío por la espalda. Subió los escalones que quedaban hasta la trampilla del ático, una ligera corriente de aire se colaba por las rendijas entre los tablones.

Al otro lado de la trampilla se escuchó un lloriqueo seguido de un golpe. Drew tragó saliva y apretó su varita hasta que los nudillos se pusieron blancos. Entonces, levantó la trampilla unos centímetros para echar un vistazo.

El ático estaba en penumbra, iluminado solo por la luz de una vela. La ventana estaba abierta y el aire hacía que la frágil luz de la vela temblase amenazando con apagarse. Unas mantas descoloridas, una escoba y los restos de la cena señalaban el lugar donde solía dormir Stu. Junto a ellos, una figura esquelética sujetaba al elfo tapándole la boca y de espaldas a ella. Stu tenía sus grandes ojos avellana muy abiertos y el rostro húmedo. Drew se sintió extraña al darse cuenta de que era la primera vez que veía a Stu.

Stu también la había visto y sus grandes orejas se giraron al reconocerla. Drew se llevo un dedo a los labios, pero ya era demasiado tarde. El hombre se había dado cuenta del temblor del elfo. Drew no se paró a pensar, empujó de golpe la trampilla y entró en el ático con la varita extendida frente a ella. En el otro extremo un espejo medio tapado le devolvía su reflejo. Tenía el cabello rizado revuelto y el camisón blanco se le había deslizado por un hombro.

Le costó reconocer a su hermano. La piel le colgaba sobre los huesos de la cara y una barba espesa y enmarañada le cubría el rostro. Pero sus ojos, azules como los de ella, seguían siendo los mismos. Y sin embargo… había un brillo extraño en su mirada, uno que la hacía sentir miedo. Drew mantuvo su varita en alto.

- Suelta a Stu – dijo señalando con la varita.
- ¿Qué más te da? Solo es un asqueroso elfo – Drew podía ver el terror en los ojos de Stu.
- Suéltalo – repitió esta vez más fuerte
- ¿O qué? – respondió su hermano con arrogancia. - ¿vas a maldecirme?

Drew no dijo nada, no sabía que responder, pero la mirada suplicante de Stu le impedía bajar la varita. Su hermano soltó una risa desagradable y dio un paso hacia ella.

- Eres como mama. – le dijo – No puedes hacerme nada, eres débil.

Drew negó con la cabeza incapaz de creer lo que estaba pasando.

- Baja la varita y te ahorrarás acabar como ella.
- No – Se escuchó decir a sí misma.

Su hermano se echó sobre ella, Drew giró hacia un lateral y las palabras de la maldición Cruciatix salieron de sus labios sin que apenas fuera consciente de haberlo hecho. Solo al ver a su hermano retorciéndose en el suelo comprendió lo que acababa de hacer. Stu había caído al suelo y había adoptado una posición fetal, con las manos tapándose las orejas y los ojos cerrados. Drew se llevó la mano a la boca como si no terminara de creer lo que había hecho.

- Zorra, vas a pagar por esto. – La voz de su hermano estaba llena de bilis – No tienes valor para matarme.

Drew observó al amasijo de huesos y piel que tenía a sus pies y no pudo reconocer en él a su hermano. Aquel hombre que tenía delante de ella no tenía nada que ver con el hermano que había jugado con ella o que la había consolado cuando estaba triste. Ya no quedaba nada del Logan al que ella quería.

- Petrificus totalus – dijo con calma.

Después, se acercó al cuerpo inmóvil de su hermano y se agachó junto a él.

- No olvidaré como eras. – Le susurro al oído. – Pero tampoco voy a seguir viviendo en el pasado.

Drew besó la mejilla de su hermano y volvió a levantarse.

- Le daré recuerdos a mama de tu parte – dijo mientras le daba la espalda.


Thursday, May 04, 2006

Oligham


No tiene suficientes cicatrices ni suficientemente desagradables para representar mi idea de cómo es Oligham, pero es lo más parecido que he encontrado. Yo imagino a Oligham como alguien que ha experimentado consigo mismo y se ha hecho un destrozo, no simplemente como alguien feo. Además, la idea de que se odiase a sí mismo tanto para automutilarse encaja con su trasfondo.

Aleggo

El anciano Aleggo, líder de los sacerdotes en Vellamar. Es demasiado activo para mi gusto, pero cumple con el aspecto que debería tener un elfo realmente viejo, bueno, tal vez debería aprecer más frágil, pero los dibujantes insisten en no dibujar tios débiles o mujeres feas :P

Enya: La Marea.

Esta es Enya depre tras su decepción con los representantes del pueblo en el consejo. Me gusta la expresión y creo que es apropiada para este turno.

Sunday, April 09, 2006

Natha


La pequeña Natha tal en plena acción. Yo creo que este dibujo capta bien como es el personaje.

Luego iré poniendo más dibujos del grupo de estudio.

Hazred, el djinn

Este es el primer dibujo que encontré para el djinn y decidido ponerlo de todas formas para no quedarme con las ganas. Me pareció apropiado porque esta preso en lo que parece un barco igual que en la partida.

Imagino que con un photoshop se podría cambiar el color, pero para qué engañarnos, me da pereza. :P

Elisara, maga de guerra


Este es un dibujo que me pega para Elisara, un PNJ secundario. Y vosotros pensareis ¿Por qué entonces le pongo dibujo? Simple, es una forma de propiaciar que gane peso en la historia.

Además, no negareis que el dibujo es genial. ^_^

Saturday, April 08, 2006

Hazred, el djinn


Darth me dijo que los djinn parecían elfos azules y me ha sido complicado encontrar un tipo azul (no gris o negro como los drow). Al final he encontrado este por pura casualidad, pero creo que esta bastante bien. ^_^

Sunday, March 26, 2006

Frensir


Se supone que es uno de los chicos más populares de la universidad básicamente porque esta bueno. Y ¿no tiene este pinta de pijo? Pues eso.

Enya (Otra vez)

Otro dibujo que valdría para Enya. Aunque creo que para no aburrirme empezaré a buscar dibujos de PNJs o se hará recurrente.

Naufragio

Shera me enseñó una página genial de fondos de escritorio y cuando ví este dibujo me acordé del último turno de Gaby (Chris). Espero que os guste, a mi me encantó. ^_^

Wednesday, March 22, 2006

Mathreith, la madre de Enya


Me gusta cómo han hecho el vestido. Tiene una textura creíble. También me gusta el paisaje y la actitud. Resumiendo que era perfecto para representar a la madre de Enya. ^_^

Vellamar


Aunque cree el blog para poner dibujos de personajes la verdad es que también me gustan los dibujos de paisajes. Ahí va mi versión de Vellamar.


Esta sería la zona acuática en la que viven (bajo el agua) los elfos marinos.

Enya

Tras dar una vuelta por Elfwood he encontrado varias versiones de la nueva Enya para diferenciarla de la anterior. Además, siempre me ha gustado buscar dibujitos.

Me gustan la composición del dibujo y los colores. No sé exactamente qué es, tal vez la expresión, pero cuando ví el dibujo me pego para el personaje.

Pues eso. Que me gusta mucho el dibujo ^_^